Asistir y cuidar a quien levanta una serie pesada (sobre todo en banca o sentadilla): acompañar el movimiento e intervenir solo si la barra se le viene encima. Castellanización de 'to spot'; quien ayuda es el 'spotter'.
Hacerse cargo del impacto emocional que uno genera en los demás dentro de un vínculo: ser honesto, comunicar lo que se siente y no dejar a la otra persona en la incertidumbre. Concepto de origen feminista vuelto bandera entre los jóvenes para reclamar trato sano en citas y relaciones.
Marcar con claridad lo que estás y no estás dispuesto a tolerar: decir que no, cancelar planes y alejarte de lo que te hace daño sin sentir culpa. Frase estandarte del discurso de autocuidado Gen-Z; 'me costó poner límites' equivale a aprender a priorizarse.
En rugby, el rato de comida, cerveza y cantos que comparten los dos equipos al terminar el partido, considerado tan importante como el juego. Por extensión, cualquier festejo o reunión informal después de un evento ('hacer el tercer tiempo').
Pincharse o reventarse una llanta; el neumático 'se poncha' y queda desinflado. En el habla de taller y carretera es el verbo por defecto para un pinchazo (contraparte sudamericana: 'pincharse').
Baile de recital en que el público salta y se empuja en grupo frente al escenario, típico del rock, el punk y el heavy. En Argentina el "pogo más grande del mundo" es un ritual de masas asociado a la cultura del aguante.
En automovilismo, la "pole position": la primera posición de la parrilla de salida, lograda por marcar el mejor tiempo en la clasificación.
En el dominó (y otros juegos), victoria aplastante en la que una pareja llega a la meta y la perdedora se queda en cero; en la hoja se dibuja un pollito. Por extensión, ganarle a alguien sin que anote nada.
En el habla llanera, res o ganado cerril sin marca ni señal de propietario; por extensión, el que se apropia de ese ganado o lo roba.
Práctica de crianza consistente en llevar al bebé pegado al cuerpo en portabebés (fular, bandolera, mochila ergonómica). Asociada a la crianza con apego.
En los juegos de mesa, cuando un jugador tarda muchísimo en su turno por sobreanalizar todas las opciones, frenando el ritmo de la partida. Se abrevia "AP".
En Guayaquil, la gente, el grupo o la "banda" propia; el combo de amigos.
Amigo, compa; forma muy informal y cariñosa de dirigirse a alguien cercano. Pinolero.
Persona de barrio asociada a los polígonos, con estética y actitud cani; coloquial y despectivo, equivalente al "chav" británico.
Persona muy tacaña, que no convida ni gasta nada; un agarrado. Uso chilote.
Grupo organizado de aficionados que anima en la tribuna con cánticos, bombos, trompetas, trapos y banderas; el equivalente mexicano de la hinchada o barra.
Resbalín o tobogán de los juegos infantiles; localismo penquista (de "rascar" + "poto").
En la obra, la revolvedora o mezcladora de concreto: el tambor giratorio donde se mezcla arena, grava y cemento. Jerga de albañilería.
Castellanización de 'trope': elemento o cliché narrativo recurrente que los lectores buscan activamente (p. ej. 'enemies to lovers', 'fake dating', 'grumpy and sunshine'). Aparece en casi todas las wishlists de BookTok.
Forma jugada de 'soporto'/'lo soporto': estoy de acuerdo, lo apoyo, puedo con eso. Equivale a 'de acuerdo, dale'.
Ir de bares tomando 'potes' (chiquitos de vino o zuritos/cañas) en cuadrilla por las zonas de bares. Verbo central del ocio juvenil vasco; variantes: 'ir de poteo', 'tomar potes'.
Bancar al equipo en las buenas y en las malas; 'los trapos' son las banderas de la hinchada. Por extensión, apoyar a alguien o una causa pase lo que pase. Variante muy usada: 'bancar los trapos'.
Traicionar a un amigo quitándole o conquistando a su pareja.
Persona que se emborracha rápidamente con muy poco alcohol; el de poco aguante en una fiesta.