Escapar o salir corriendo de un lugar de forma precipitada, normalmente para evitar un peligro o un castigo.
Con mucha frecuencia, a cada rato, una y otra vez. Suele tener un matiz de fastidio por lo repetitivo o insistente de algo.
Comer o beber muchísimo, hasta hartarse. Por extensión, disfrutar o aprovechar algo en exceso.
No importar nada en absoluto; ser algo completamente indiferente para alguien. Tiene variantes con rábano, comino o pimiento.
Ruborizarse intensamente; enrojecer la cara por vergüenza, timidez o nerviosismo.
Gastar sin medida en una ocasión especial, derrochar muchísimo más de lo habitual. Se asocia al festejo del premio gordo de la lotería.
Elogiar o alabar a alguien o algo de manera exagerada, ensalzándolo hasta lo más alto. También puede usarse para hablar de precios que suben muchísimo.
Comprometerse a fondo con la empresa, defenderla y dar más de lo exigido como si su éxito fuera propio. Hoy la Gen-Z lo usa a menudo con ironía o rechazo, por su carga de explotación emocional.
Renunciar de forma abrupta y deliberada como respuesta a un trato injusto o a un ambiente tóxico, a veces de manera ruidosa o pública, para que la empresa note la pérdida. Tendencia asociada a la Generación Z (calco de 'revenge quitting').
Notarse mucho que alguien o algo falta justamente porque no está, cuando se esperaba o se necesitaba su presencia. Tiene un matiz irónico.
Comer en abundancia y con gran disfrute; por extensión, sacar mucho provecho o beneficio de algo, normalmente económico.
Engañar a alguien dándole algo de menor valor o calidad haciéndolo pasar por otra cosa mejor. Viene de las posadas medievales que servían gato en lugar de la codiciada liebre.
Tener el control o el poder en una situación, ser quien manda y decide. La metáfora viene de quien sujeta la sartén por el mango: domina el utensilio sin quemarse.
Afrontar con decisión y de frente una situación difícil o peligrosa, sin rodeos ni demoras. En zonas de América se prefiere 'agarrar el toro por los cuernos'.
Ser ajeno a un grupo, ambiente o tema; no encajar o no pertenecer a un círculo determinado. Se usa para señalar a quien viene de otro medio o desentona en un contexto.
Ver muy mal, casi nada, como el topo que vive bajo tierra; de ahí que a alguien muy corto de vista se le llame directamente 'topo'. Figuradamente también vale para quien no se da cuenta de algo evidente que tiene delante.
Lavado de imagen verde: cuando una empresa, marca o persona se hace la ecológica de cara a la galería sin serlo de verdad. Es la versión castellana y burlona de 'greenwashing', y se lanza como acusación ('eso es puro ecopostureo'); por extensión, cualquier gesto sostenible hecho solo para quedar bien.
Airear en público los defectos, secretos o disputas que deberían quedar en lo privado. En el salseo de redes, exponer las intimidades o miserias del otro para dejarlo mal.
Del trapo de limpieza. En sentido figurado, reprender o criticar a alguien con dureza, dejándolo por los suelos con las palabras. También 'quedar como un trapo' es quedar agotado o muy humillado.
Dicho que describe a quien sufre o está angustiado por dentro pero lo disimula y mantiene la compostura por fuera. Nace de las procesiones de Semana Santa que, por mal tiempo, se hacían dentro del claustro de la iglesia.
Devoción popular para pedir novio o pareja a San Antonio de Padua, el 'santo casamentero', a veces poniendo su imagen de cabeza. Por extensión figurada se dice de quien anda muy necesitado de encontrar pareja: 'ya ponle una velita a San Antonio'.
Apostar a que un activo va a bajar, vendiéndolo prestado para recomprarlo más barato (la posición 'short'). En jerga retail también se usa figuradamente: 'estoy corto en este equipo/proyecto' = no le tengo fe, apuesto a que va a fracasar. Opuesto a 'ponerse largo'.
Entregar el turno entre el equipo que sale y el que entra, contando paciente por paciente cómo viene cada uno (el 'pase de guardia'). 'Pasar la posta' agrega la imagen de la carrera de relevos: te entrego el batón y los problemas. Se usa también fuera del hospital para ceder una tarea o responsabilidad a quien sigue.
Técnica de rapear al doble de velocidad sobre la misma base, manteniendo coherencia y métrica. Es un sello de virtuosismo en batallas de freestyle y, cada vez más, en temas de estudio (corridos tumbados, trap). 'Se mandó un doble tempo' es acelerar el flow de golpe.