Ser un descarado o sinvergüenza, atreverse a hacer o pedir cosas con total desfachatez y sin pasar vergüenza (variantes: 'echarle morro', '¡qué morro!'). Distinto del 'morro' que en México es niño o pareja.
Tener mala intención o mal carácter; obrar con mala leche y ganas de fastidiar a los demás. También describe un humor agrio y agresivo.
Ser una persona fantasiosa y poco realista, llena de ilusiones infundadas o ideas poco sensatas. A diferencia del despistado, quien tiene pájaros en la cabeza idealiza o inventa la realidad.
Ser una persona excesivamente fría, apática o sin temple, que no se altera ni reacciona ante nada ni muestra sentimientos. También describe a quien carece de coraje para defenderse.
Ser tan pobre que no se posee absolutamente nada, ni siquiera un trozo de tierra para morir. Describe una pobreza extrema y permanente.
Mantener una expresión seria, inmutable e inexpresiva, sin dejar ver ninguna emoción. En el Cono Sur también se aplica a quien actúa con descaro y no se inmuta ante un desplante.
Sentir una conexión o química inmediata con alguien, ya sea en amistad o en un ligue; ese clic intuitivo de 'buena onda' que hace que congenies al instante. Anglicismo ya castellanizado en el habla juvenil.
Tener habilidad, tacto y diplomacia para manejar situaciones difíciles o tratar con personas complicadas sin que se note el esfuerzo. Se asocia a quien resuelve conflictos con destreza y disimulo.
Ser poco sensato o falto de inteligencia, actuar sin pensar. Alude a la antigua creencia de que una frente amplia indicaba más inteligencia, de modo que apenas dos dedos de frente serían señal de lo contrario.
Tener el control o el poder en una situación, ser quien manda y decide. La metáfora viene de quien sujeta la sartén por el mango: domina el utensilio sin quemarse.
Don o habilidad casi mágica para que cualquier planta crezca sana y florezca bajo el cuidado de alguien ('green thumb'). Su antónimo coloquial es 'tener mala mano' (todo lo que toca se le seca). También se aplica de forma figurada a quien saca adelante cualquier proyecto.
En el truco, tener las tres cartas del mismo palo en la mano, lo que da tres puntos directos que el rival no puede rechazar; se canta "¡flor!".
Persona muy habilidosa con las manos para arreglar o construir cosas (bricolaje, manualidades, reparaciones). "Ser un/una manitas" = tener mucha maña. Registrado por la RAE.
Actitud de quien opina con total seguridad sobre cualquier tema sin tener conocimiento real, asociada a la figura del "cuñado" que sentencia en las cenas familiares.
Vestir con mucho estilo urbano, lucir un outfit llamativo y de marca que transmite seguridad. "Tener drip" = ir bien vestido. Verbo castellanizado de "drip".
En Chile, reprobar una asignatura ("ramo") en la universidad y tener que repetirla, viendo de nuevo todo el contenido del semestre.
Persona arrogante, presumida y ostentosa que alardea de lo que tiene (o aparenta tener). Pinolero.
En el flamenco, esa fuerza misteriosa y don especial que se apodera del artista en estado de gracia y se contagia al público; "tener duende" o cantar "con duende". Concepto que Lorca elevó a estética.
Amaneramiento o expresión de género percibida como femenina en un hombre gay (gestos, voz, andares). De origen descriptivo, hoy también reivindicado con orgullo: "tener pluma", "echar pluma".
Ostentar, presumir o jactarse de tener fama y plata; 'hacerse el cartel'. Resemantización moderna (el sentido antiguo era poner carteles difamatorios); recogido por el Diccionario de americanismos (ASALE) con la marca Argentina = presumir.
Estar bien, tener dinero o andar bien vestido/montado; por extensión, lujo, estatus y buena vibra. En el dembow se volvió grito de éxito y vida 'prendida'.
Quedarse sin dinero, estar en quiebra; 'estar hule' es no tener nada de plata.
Persona que aparenta tener dinero y estatus, frecuentando lugares caros para presumir, aunque venga de un contexto humilde.
Ano/trasero (vulgar); por extensión, buena suerte ('tener orto').