Querer quedar bien con dos bandos enfrentados sin definirse, para no arriesgar y sacar provecho de ambos. Critica la falta de coherencia y la doblez.
Ser de poca inteligencia o entendimiento, lento para captar las cosas. Es despectivo y juega con la idea de 'luz' como claridad mental (sobre el ingenio, no sobre ninguna condición).
En muy poco tiempo, de forma rapidísima y casi sin esfuerzo. Subraya lo veloz que se resuelve o se hace algo.
Estudiante que estudia muchísimo y destaca más por la constancia y la memorización que por el talento; tiene matiz despectivo o burlón. El verbo asociado es 'empollar' (estudiar intensamente).
Aprobar justo, con la nota mínima y por muy poco margen, casi rozando el suspenso. Variante: 'aprobar raspando'. Connota alivio más que orgullo.
Darse importancia, presumir o atribuirse méritos con altivez. Alude al moño como tocado que se asociaba a aires de grandeza y soberbia.
Atravesar un bajón profundo o un episodio depresivo, sintiéndose en un agujero oscuro del que cuesta salir. Metáfora respetuosa muy común para nombrar la depresión sin tecnicismos.
Marchar algo muy bien, con éxito y sin contratiempos, como un barco impulsado por un viento favorable. Se aplica a proyectos, planes o situaciones que progresan.
Protestar o quejarse de forma muy vehemente y escandalizada ante algo que se considera injusto, abusivo o inaceptable.
Aconseja mantener el ánimo y una actitud positiva ante las dificultades; aunque no podamos cambiar la situación, sí podemos cambiar cómo la afrontamos.
Estar totalmente fuera de lugar, desorientado o sin saber qué hacer en una situación, igual que un pulpo lo estaría en un garaje seco. Subraya el desconcierto de quien se halla en un entorno que no es el suyo.
Quien intenta ocuparse de demasiadas cosas a la vez no logra hacer bien ninguna. Aconseja priorizar y enfocar el esfuerzo en lugar de dispersarse.
Criticar duramente a una persona o hablar muy mal de ella, normalmente cuando no está presente. Tiene un matiz de murmuración y desprestigio.
Hacer las cosas en un orden ilógico o invertido, atendiendo lo último antes que lo básico o fundamental. Equivale a saltarse los cimientos y empezar por el final.
Abrir mucho los ojos por sorpresa, asombro o miedo, hasta que parecen tan redondos y grandes como platos. Expresa una reacción de estupefacción.
Sentir un cosquilleo nervioso en el estómago, casi siempre por enamoramiento o atracción, aunque también por anticipación o nervios ante algo importante.
Erizarse el vello del cuerpo por miedo, espanto o también por una emoción muy intensa (la música, una escena impactante). Connota una reacción física casi involuntaria ante el susto o el sobrecogimiento.
Garantizar con total confianza la honradez o veracidad de alguien o algo, comprometiéndose uno mismo si resulta no ser cierto.
Sentirse completamente agotado y abatido, física o anímicamente, como si uno estuviera arrugado y sin fuerzas. Se dice tras un esfuerzo grande, una enfermedad o una mala noche.
Obtener un resultado contrario al que se buscaba: lo que se hacía esperando un beneficio acaba volviéndose en contra de uno. Alude a las primeras armas de fuego, que a veces disparaban hacia atrás.
En un lugar muy lejano, poco transitado y de difícil acceso. Es la forma típica del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay) de decir que algo queda en el fin del mundo.
Con mucha frecuencia, a cada rato, una y otra vez. Suele tener un matiz de fastidio por lo repetitivo o insistente de algo.
Escapar o salir corriendo de un lugar de forma precipitada, normalmente para evitar un peligro o un castigo.
Notarse mucho que alguien o algo falta justamente porque no está, cuando se esperaba o se necesitaba su presencia. Tiene un matiz irónico.