Perseguir a alguien o esquivarlo de forma astuta y prolongada, donde uno acosa y el otro escapa una y otra vez sin que la cosa se resuelva. Tomado del juego infantil.
Estar algo en su etapa más temprana e inmadura, recién empezando; o tener una persona conocimientos muy básicos sobre un asunto. La imagen es la del bebé que aún usa pañales.
Ser sumamente torpe o ignorante; no ser capaz ni de lo más elemental. Alude a quien no logra trazar siquiera un círculo usando un canuto como plantilla.
Estar siendo juzgado, señalado o sometido al escrutinio público por algo, aunque no haya un tribunal de por medio. Alude al banquillo de los acusados.
Atravesar un período breve en que todo sale bien, encadenando aciertos o golpes de fortuna.
Acertar o salir bien algo por pura casualidad, sin mérito ni habilidad de por medio. Suele usarse como por si suena la flauta.
Dudar de la certeza, validez o legitimidad de algo, dejándolo en cuestión. Procede del antiguo derecho procesal.
Corresponderle a alguien por azar la peor parte: la tarea, el turno o el papel que nadie quiere.
Tener buena suerte, que todo salga a favor de uno como si la fortuna lo acompañara.
Obligar a alguien a comportarse, a cumplir las normas o a entrar en orden, imponiéndole disciplina con firmeza.
Dar por terminado un asunto y dejarlo archivado, sin seguir tramitándolo ni volver a tocarlo. Procede del lenguaje administrativo y judicial de archivar un expediente.
Ser un descarado o un sinvergüenza; actuar con desfachatez y tomarse libertades sin sentir vergüenza. También se dice ser un caradura.
Trato injusto en el que la misma regla se aplica con dureza a unos y con manga ancha a otros: lo estrecho para los demás y lo ancho para uno mismo.
Resultar simpático y agradar a alguien sin haber hecho nada especial para conseguirlo; tener la fortuna de caer bien.
Estar a la espera, con nerviosismo, de afrontar una prueba difícil o de conocer el resultado de algo que preocupa. Viene de la celda-capilla donde el reo condenado pasaba sus últimas horas.
Responder por los propios actos y afrontar sus consecuencias sin esconderse; también, defender o asumir algo en nombre de otros.
En cuanto se promulga una norma, ya hay quien encuentra la manera de burlarla; toda regla genera su resquicio para esquivarla.
Subirle la intensidad y la energía a algo: bailar con más ganas, entregarse en la pista o pedirle a alguien que le ponga más flow al movimiento. En concierto, métele es un grito de ánimo.
Provocar envidia o un deseo intenso en alguien al mostrarle algo que querría tener o disfrutar.
Tener mal carácter o enfadarse con facilidad; ser una persona arisca y difícil de tratar. Con estar (estar de malas pulgas) indica un mal humor pasajero.
Ser de buen comer, tener buen apetito y disfrutar mucho de la comida. También se oye como ser de buen diente.
Ya se ha tomado una decisión y no hay marcha atrás; lo que pase queda en manos del destino. Calco del latín alea iacta est.
Tener valor, audacia y coraje para enfrentar algo difícil o arriesgado.
Quedarse con la tarea más pesada o con la culpa que nadie quiere, normalmente por engaño o por imposición de otros.