Sentir una vergüenza o bochorno enormes, hasta el punto hiperbólico de desear desaparecer. Se aplica a situaciones públicas embarazosas.
Refrán que advierte que lo nuevo (un objeto, un empleado, una relación) rinde y agrada al principio porque aún no se ha desgastado; el entusiasmo inicial suele decaer con el tiempo. A menudo se dice con ironía.
Mentira disfrazada con apariencia de verdad, historia inverosímil o exagerada que se cuenta para engañar o justificar algo.
Comportarse de forma anticuada, no entender las cosas modernas o reaccionar como una persona mayor desconectada de las tendencias. Se dice de cualquier edad, en tono burlón (de 'baby boomer').
Decir las cosas con total franqueza, llamando a cada cosa por su nombre, sin rodeos ni eufemismos que disimulen la verdad.
Contando algo con todo lujo de detalles, sin omitir ningún pormenor. Se usa al relatar un hecho de forma minuciosa y exhaustiva.
Sentirse completamente agotado y abatido, física o anímicamente, como si uno estuviera arrugado y sin fuerzas. Se dice tras un esfuerzo grande, una enfermedad o una mala noche.
Exponerse sin necesidad a un peligro evidente, ir a parar justo al sitio o a la situación más arriesgada. A veces se hace sin darse cuenta, cayendo en la trampa.
Estar muy borracho, tan lleno de alcohol como una cuba de vino, hasta el punto de no coordinar ni hablar bien. Es una de las formas más clásicas de describir la borrachera.
Muy lejos, en un lugar apartadísimo y de difícil acceso. Es la versión 'fina' de otras expresiones de lejanía más vulgares.
Perder el control de golpe por estrés, saturación o rabia y reaccionar de forma impulsiva o dramática; un colapso emocional repentino. También 'crashearse' (del inglés 'crash out').
Contenido (un vídeo, un titular, un comentario) hecho a propósito para enfurecer a la gente y que reaccione, comente y comparta. Castellanización de 'rage bait'.
Eclipsar o dejar en evidencia a alguien, sobre todo por físico, estilo o presencia; superarlo tanto que el otro queda opacado (del inglés 'mogging'; también 'moguear').
Hacerse el distraído o el desentendido, fingir que uno no se ha enterado de algo para evitar un compromiso o una pregunta incómoda.
Olvidarse de pronto de lo que uno iba a decir o a hacer, perder el hilo por una distracción o despiste momentáneo.
Reservarse en secreto un recurso, una ventaja o un plan para sacarlo en el momento oportuno y sorprender o ganar la partida.
Garantizar con total confianza la honradez o veracidad de alguien o algo, comprometiéndose uno mismo si resulta no ser cierto.
Sentir una opresión o angustia física en la boca del estómago provocada por los nervios, el miedo o la preocupación. Refleja cómo el cuerpo manifiesta la ansiedad.
Estar metidísimo en algo, concentrado al máximo y sin distracciones, en modo foco total para sacar adelante una tarea o un objetivo (del inglés 'locked in').
En un lugar lejanísimo, remoto y de difícil acceso, perdido en el quinto pino. Se dice de un sitio tan apartado que parece estar al fin del mundo.
El rival, el enemigo, la persona del bando contrario. Se usa medio en broma para señalar a quien te cae mal o compite contigo; en plural, 'los opps' son tus contrarios (del inglés 'opposition').
Fingir que uno no se entera, no escucha o no entiende algo para no darse por aludido ni asumir una responsabilidad.
Estar agotadísimo, con el cuerpo dolorido y sin fuerzas, como si a uno lo hubieran molido a golpes o de tanto trabajar. Muy usado en México y Argentina.
Permanecer firme en el puesto, cumpliendo con el deber en una situación difícil, sin abandonar aunque los demás se rindan o se vayan. Viene del artillero que no dejaba su cañón bajo el fuego enemigo.