Ser un descarado o sinvergüenza, atreverse a hacer o pedir cosas con total desfachatez y sin pasar vergüenza (variantes: 'echarle morro', '¡qué morro!'). Distinto del 'morro' que en México es niño o pareja.
Negarse tercamente a cambiar de opinión o a reconocer un error, manteniéndose en la propia postura por pura obstinación. También 'bajarse del burro' cuando alguien finalmente cede.
Alternar lo bueno con lo malo, lo positivo con lo negativo, de forma que se compensan o equilibran. La imagen viene de la albañilería, donde se mezclan cal y arena para el mortero.
Muy antiguo, anticuado o pasado de moda; de hace muchísimo tiempo. Se aplica tanto a objetos viejos como a cosas que ocurrieron en un pasado remoto.
Ser una persona excesivamente fría, apática o sin temple, que no se altera ni reacciona ante nada ni muestra sentimientos. También describe a quien carece de coraje para defenderse.
Generar mucha expectación y ruido alrededor de un lanzamiento, gira o artista, a veces inflando las cosas más de la cuenta. Es el 'hype' a la española.
Ser una persona excesivamente ingenua, cándida y simple, que se deja engañar con facilidad. La imagen alude al sonido hueco del cántaro vacío.
Tener muy mala suerte, atravesar una racha de desgracias en la que todo sale mal.
Escapar o salir corriendo de un lugar de forma precipitada, normalmente para evitar un peligro o un castigo.
En un instante, en muy poco tiempo, enseguida. Se usa para subrayar lo rápido y fácil que se hace o se hará algo.
Suavizar o adornar una noticia desagradable para que duela menos, o adular a alguien para predisponerlo a favor antes de pedirle algo o darle una mala nueva.
En muy poco tiempo, casi al instante. La imagen nace del canto del gallo, breve y repentino, como medida de algo que sucede en un abrir y cerrar de ojos.
Ser una persona informal, fantasiosa e irresponsable, que promete mucho pero no cumple y a la que no se puede tomar en serio.
Molestar, fastidiar o importunar a alguien de forma insistente y pesada, ya sea hablando sin parar o pidiendo algo con reiteración.
Venta de entradas por encima de su precio original para sacar tajada, y por metonimia el propio revendedor que merodea en la puerta. Conlleva una carga negativa de abuso y especulación.
Ser quien dirige, manda o tiene el papel protagonista en un grupo, asunto o conversación, imponiendo el criterio que se sigue.
Ser una persona despistada, atolondrada y con poco juicio, que se olvida de las cosas y actúa sin pensar. Alude al chorlito, ave a la que se atribuye poca inteligencia.
Muy poca gente, una concurrencia escasa. Se usa para quitar importancia a un acto o lugar por la poca asistencia que tuvo.
En gran cantidad, a montones, en abundancia. La imagen es la de algo que hay tanto que se podría recoger con una pala.
Muy de tarde en tarde, en muy pocas ocasiones y con grandes intervalos de tiempo entre una y otra. La imagen viene de la higuera, que da brevas a principios de verano e higos varios meses después.
Ser una persona sumamente buena, bondadosa y de buen corazón, incapaz de hacer daño a nadie. Variante muy usada: 'ser un pedazo de pan'.
Con muy poca frecuencia, muy de vez en cuando. Alude al calendario cristiano: entre el Domingo de Ramos y la Pascua siguiente transcurre casi un año entero.
Tardar muchísimo en hacer algo, hasta el punto de que parece que nunca se va a acabar. Hiperbólicamente alude a que llegará Nochevieja y aún seguiremos en lo mismo (las doce uvas de medianoche).
Con mucha frecuencia, a cada rato, una y otra vez. Suele tener un matiz de fastidio por lo repetitivo o insistente de algo.