Expresión para pedirle a alguien que se calme o se relaje; un '¡tranqui!'.
Frustrarse tanto jugando que se empieza a jugar peor en un círculo vicioso; por extensión, perder la calma por frustración.
Consuelo o autoengaño con el que alguien niega una derrota o una decepción en lugar de aceptarla.
Quedarse bloqueado, en blanco o funcionar mal, dicho de una persona o de un aparato.
Desear algo con mucha intensidad y fe en que ocurrirá, casi como atrayéndolo con la mente.
Interjección que expresa sorpresa, asombro o énfasis ante algo inesperado o contundente; equivale a un '¡pum!' o '¡wow!'.
Estar relajado, tranquilo y sin preocupaciones; pasarla sin estrés.
Persona dolida, resentida o molesta, sobre todo la que no sabe perder ni aceptar un rechazo.
Marca sarcasmo o ironía al final de una frase; evolución de 'ahre'.
Exclamación de advertencia: ¡cuidado!, ¡atención! Aviso rápido ante un peligro inminente.
No importar nada, perder todo valor.
Qué pereza, qué flojera.
Qué vergüenza, qué pena ajena.
Alucinar, quedarse muy sorprendido.
Estar bien, sentirse bien; respuesta común a "¿cómo estás?".
Estar cansado, fastidiado, harto.
Estar aburrido, fastidiado.
Estar harto, sin más paciencia.
Estar muy borracho; figurado, "estás loco, ¿cómo se te ocurre?".
Hacer un escándalo o berrinche público.
Interjección fuerte de frustración, sorpresa o orgullo nacional.
Interjección suave de asombro; eufemismo de "coño" muy común en Cuba.
Lo que ya pasó no sirve de nada lamentarlo; hay que mirar adelante.
Relajo, bullicio, fiesta o vacilón entre amigos.