Abandonar a alguien en un momento de peligro o apuro, dejándolo solo ante el problema cuando más necesitaba ayuda. La estacada era el terreno cercado donde se libraban duelos.
Estar aturdido y atontado, sin reaccionar bien, ya sea por sueño, por un golpe o por acabar de despertarse. Es la castellanización de 'groggy', venida del boxeo.
Hablar sin parar, soltar un rollo interminable, normalmente sobre cosas que a nadie le importan. Un 'yapper' es el parlanchín que monopoliza la conversación (del inglés 'to yap').
Encajar una derrota, un fracaso o un ridículo. 'L' es de 'loss' (pérdida); también se dice 'tomar la L' para asumir la derrota con dignidad. Lo opuesto es 'sacar una W'.
No salir de una mala racha: encadenar una desgracia, enfermedad o problema tras otro sin lograr recuperarse. Suele referirse a salud o a dinero.
Sacar a la luz un engaño, una trampa o un asunto que alguien pretendía mantener oculto. Se destapa lo que se quería esconder.
Quedarse dormido de golpe y de forma profunda, casi sin darse cuenta, normalmente por agotamiento. También se dice 'quedarse sopa'.
Dar vueltas y evitar el asunto principal en lugar de hablar con claridad y decir las cosas directamente.
Muy cerca, a una distancia mínima, la que alcanzaría una piedra lanzada con la mano. Se usa para resaltar que algo está al alcance, a dos pasos.
Atravesar una etapa de decaimiento, ya sea en la salud, el ánimo, la suerte o el prestigio. Indica que alguien va perdiendo fuerza, con menos brío que antes. Alude al caballero que llevaba la capa descuidada.
Estar al tanto de un asunto y, sobre todo, estar metido o implicado en él, especialmente si se lleva en secreto o de manera reservada.
Obtener un resultado contrario al que se buscaba: lo que se hacía esperando un beneficio acaba volviéndose en contra de uno. Alude a las primeras armas de fuego, que a veces disparaban hacia atrás.
Estar extremadamente delgado, casi en los puros huesos, normalmente por enfermedad, mala alimentación o un disgusto. Sugiere una pérdida de peso preocupante.
Intentar convencer a alguien de algo con mucha labia, normalmente exagerando o mintiendo para que crea que algo vale más o es mejor de lo que realmente es.
Estar muy sano y fuerte, con una salud y una resistencia a prueba de todo, como ese árbol robusto que aguanta cualquier temporal. Se usa sobre todo para gente mayor que se mantiene de hierro.
Muletilla para dirigirse a un público imaginario, como si uno estuviera en directo y le hablara a su 'chat'. Se usa para pedir validación o expresar incredulidad en voz alta.
Ser una persona exagerada o falsa que inventa historias y pone excusas para sacar provecho o para evitar trabajar. De ahí también 'ser un cuentista' y 'vivir del cuento'.
Provocar o picar a alguien intencionadamente para hacerlo enfadar o reaccionar, tentando su paciencia.
Perder el juicio momentáneamente, comportarse de forma irracional o disparatada, o despistarse por completo. Variante de 'írsele la olla'.
Haciendo algo de forma sigilosa, discreta y sin llamar la atención, muchas veces con disimulo o astucia. Sugiere a alguien que avanza poco a poco y en silencio hacia su objetivo.
Local o estadio completamente abarrotado, sin un hueco libre. Se dice de un concierto con las entradas agotadas y el recinto a reventar de gente.
Ser una persona fantasiosa y poco realista, llena de ilusiones infundadas o ideas poco sensatas. A diferencia del despistado, quien tiene pájaros en la cabeza idealiza o inventa la realidad.
Tener mala intención o mal carácter; obrar con mala leche y ganas de fastidiar a los demás. También describe un humor agrio y agresivo.
Armarse de valor y sobreponerse al miedo, el asco o el disgusto para hacer algo desagradable o difícil que no queda más remedio que afrontar.