Trabajar durísimo, con un esfuerzo físico o de dedicación que llega al agotamiento. Connota sacrificio y a menudo cierta queja por lo ingrato del esfuerzo.
Hacer las cosas en un orden ilógico o invertido, atendiendo lo último antes que lo básico o fundamental. Equivale a saltarse los cimientos y empezar por el final.
Sentir un cosquilleo nervioso en el estómago, casi siempre por enamoramiento o atracción, aunque también por anticipación o nervios ante algo importante.
En la intimidad, en privado, dentro del ámbito familiar o doméstico, en contraste con la apariencia pública. Señala lo que ocurre realmente cuando nadie mira.
Rechazar a alguien de forma brusca y descortés, negándole tajantemente lo que pide o desea. La imagen es la de cerrarle la puerta en la cara justo cuando iba a entrar.
Sumamente limpio y reluciente, impecable. También se aplica en sentido figurado a quien tiene la conciencia o el historial intachable. La patena es la bandejita dorada del rito católico, siempre pulida.
Estar muy enfadado, a punto de explotar. El verbo 'trinar' (el canto de los pájaros) se usa aquí para describir a quien da muestras exteriores de gran enojo.
Trabajar mucho y muy en serio, dedicándole horas y esfuerzo a una tarea exigente, sea física o intelectual. Connota una persona cumplidora y trabajadora.
Sentir una decepción o desánimo súbitos, un golpe emocional que deja sin fuerzas ni capacidad de reacción al ver que la realidad no es lo que se esperaba.
Estar furioso, manifestando el enojo de forma visible y a veces con amenazas. No es un enfado leve, sino una rabia que casi se palpa.
Quedarse dormido más tiempo del previsto y levantarse tarde, como si las sábanas lo retuvieran a uno en la cama. Se usa con tono ligero como excusa por un retraso.
Sobreponerse a la vergüenza o al orgullo para hacer algo incómodo que uno preferiría evitar, callando el bochorno y siguiendo adelante.
Tener estilo, ritmo y actitud propios; moverse y vestir con soltura y carisma. Nació en el rap para describir la cadencia al rapear y hoy se usa para cualquiera que rebosa swing y personalidad.
Quedarse atónito y paralizado por una sorpresa o impacto tan grande que uno no atina a reaccionar. Se usa sobre todo ante noticias inesperadas.
No hacer absolutamente nada de provecho, por pura vagancia. Se aplica a quien evita cualquier esfuerzo o trabajo útil.
Abrir mucho los ojos por sorpresa, asombro o miedo, hasta que parecen tan redondos y grandes como platos. Expresa una reacción de estupefacción.
Estar tan feliz y contento que la alegría parece no caber dentro de uno. Se usa sobre todo en tercera persona para una dicha desbordante.
Actuar a escondidas para perjudicar a alguien y provocar su caída, sacando una ventaja personal del cambio. Es una traición disimulada, frecuente en lo laboral o deportivo.
Erizarse el vello del cuerpo por miedo, espanto o también por una emoción muy intensa (la música, una escena impactante). Connota una reacción física casi involuntaria ante el susto o el sobrecogimiento.
Estar ocioso, perder el tiempo y no hacer nada en lugar de ponerse a trabajar. Suele decirse con tono de reproche hacia el que vaguea.
En la jerga de la música urbana, sacar un éxito rotundo, una canción que pega fuertísimo. Un 'palo' es ese hit que revienta listas y pistas.
Poner todo el empeño posible, darlo todo en una tarea sin reservarse nada. Procede del juego, donde significaba apostar todo el dinero que quedaba.
Cargar con las consecuencias o el castigo de algo que uno no ha hecho, o de lo que no es el único responsable. Implica una injusticia: paga quien no tuvo la culpa.
Temblar visiblemente por nervios o por miedo. La imagen viene del flan, que tiembla al volcarlo en el plato por su poca consistencia.