Involucrarse en asuntos complicados que no le competen a uno o que no le reportan ningún beneficio, complicándose la vida sin necesidad. Una vara medía algo más de 80 cm, así que una camisa de once varas sería desproporcionada e inmanejable.
Fingir un dolor, pena o arrepentimiento que en realidad no se siente. Alude a la falsa creencia de que el cocodrilo llora mientras devora a su presa.
Salir victorioso de una empresa difícil o de una competencia reñida, sobre todo imponiéndose a otros. Alude a lo costoso que es meter a un gato en el agua, que la detesta.
Decir sin querer algo que debía callarse, soltar un secreto o una indiscreción por hablar de más. Da la idea de una lengua que se escapa del control de quien habla.
Complicar innecesariamente algo sencillo o buscar problemas y pegas donde no los hay. En España es más común 'buscarle tres pies al gato'; en América suele decirse 'la quinta pata'.
Que algo está en su punto máximo, es lo mejor de lo mejor, una cima de calidad o disfrute. Se usa para elogiar al máximo: una serie, una canción o un momento que no se puede superar (del inglés 'peak').
Tener habilidad, tacto y diplomacia para manejar situaciones difíciles o tratar con personas complicadas sin que se note el esfuerzo. Se asocia a quien resuelve conflictos con destreza y disimulo.
No acertar en nada, equivocarse una y otra vez por torpeza, despiste o mala racha. Se usa cuando todo lo que alguien intenta le sale mal.
Mantener una expresión seria, inmutable e inexpresiva, sin dejar ver ninguna emoción. En el Cono Sur también se aplica a quien actúa con descaro y no se inmuta ante un desplante.
Colaborar y poner esfuerzo en una tarea común, especialmente cuando hay dificultad. La imagen es la de varias personas empujando juntas una carga apoyando el hombro.
Actitud de quien vive como si fuera el protagonista absoluto de una película y los demás meros extras de su historia, buscando ser siempre el centro de atención. Calco de 'main character syndrome', con tono medio crítico medio de broma.
Tener el control o el poder en una situación, ser quien manda y decide. La metáfora viene de quien sujeta la sartén por el mango: domina el utensilio sin quemarse.
Fingir que no se ve algo indebido para no tener que intervenir o por conveniencia, dejándolo pasar a propósito. Equivale a mirar para otro lado deliberadamente.
Hacer de acompañante incómodo de una pareja de enamorados, sintiéndose de sobra mientras ellos se dan cariños. Es el rol del tercero que 'sostiene la vela' para que la pareja se vea.
Aburrirse muchísimo, estar muerto de aburrimiento sin nada que hacer. La imagen es la de la ostra, cerrada y quieta en su concha sin nada que la entretenga.
Persona excesivamente persistente o pesada en lo afectivo: que no entiende un 'no', satura con mensajes o se involucra demasiado rápido. En clave Gen-Z, el que pone 'demasiada' energía emocional y agobia.
Atravesar la primera adolescencia, esa etapa torpe y rebelde entre la niñez y la juventud marcada por cambios de humor, vergüenza y bobadas. Se dice sobre todo de preadolescentes.
Sospechar que en un asunto hay algo oculto, turbio o no del todo claro; intuir que se esconde una razón secreta. Se usa cuando una situación parece demasiado conveniente o rara como para no tener trampa.
Actividad, plan o aventura menor y opcional de la vida, fuera de los objetivos importantes, como una distracción divertida o un desvío del 'camino principal'. Metáfora tomada de las 'side quests' de los videojuegos.
Ser poco sensato o falto de inteligencia, actuar sin pensar. Alude a la antigua creencia de que una frente amplia indicaba más inteligencia, de modo que apenas dos dedos de frente serían señal de lo contrario.
Afrontar con decisión y de frente una situación difícil o peligrosa, sin rodeos ni demoras. En zonas de América se prefiere 'agarrar el toro por los cuernos'.
Refrán que dice que el afecto entre personas no surge de golpe sino del trato frecuente: a fuerza de convivir y verse seguido, se acaba tomando simpatía o cariño a alguien.
Engañar a alguien dándole algo de menor valor o calidad haciéndolo pasar por otra cosa mejor. Viene de las posadas medievales que servían gato en lugar de la codiciada liebre.
Sentir una conexión o química inmediata con alguien, ya sea en amistad o en un ligue; ese clic intuitivo de 'buena onda' que hace que congenies al instante. Anglicismo ya castellanizado en el habla juvenil.