Sobreactuar o dramatizar una situación concreta más de la cuenta, representando una escena exagerada para impresionar o salirse con la suya.
Persona que permanece poco tiempo en un lugar y no piensa quedarse, como el ave migratoria que solo se detiene a descansar.
Equivocarse en un cálculo, un juicio o una acción; no conseguir lo que se pretendía, como el cazador que falla el disparo.
Elogiar o publicitar algo con exageración y mucho ruido, hinchando su importancia más de lo que merece. De ahí también a bombo y platillo.
Estudiar mucho y con dedicación, normalmente para un examen, apoyando los codos en la mesa durante horas. Por extensión, esforzarse de firme en una tarea.
Dar los primeros pasos, todavía torpes, en una actividad, oficio o afición. La imagen viene de los primeros pasos de un niño que aprende a caminar.
Llamar la atención de manera negativa por decir o hacer algo inoportuno, exagerado o discordante, igual que el cantante que desafina en plena actuación.
Actuar con tacto y diplomacia para evitar un conflicto o no enfadar a alguien; suavizar las cosas con paciencia y contemplaciones para concertar voluntades.
Tañer las campanas pausadamente para anunciar una muerte; en sentido figurado, señal de que algo o alguien llega a su fin o está acabado.
Hacer algo sobre seguro, con un propósito deliberado y con grandes probabilidades de acertar, como el cazador que dispara solo cuando tiene la presa segura.
Descubrir o sacar a la luz algo que estaba oculto o que se quería mantener en secreto, normalmente sin querer. Viene del cazador cuyo paso hace saltar a la liebre escondida.
Captar, entender o aprovechar algo con gran rapidez y agudeza, en el instante mismo en que ocurre, como quien dispara a un ave en pleno vuelo.
Estar algo en su etapa más temprana e inmadura, recién empezando; o tener una persona conocimientos muy básicos sobre un asunto. La imagen es la del bebé que aún usa pañales.
Dar la voz de alarma de forma urgente ante un peligro inminente, como antiguamente se tocaba la campana para avisar al pueblo de un incendio o un ataque.
Celebrar o pregonar algo con júbilo y entusiasmo, dándolo por seguro; a menudo se usa para advertir que no conviene festejar antes de tiempo.
Lo inesperado puede ocurrir en el momento y lugar más insospechados; las sorpresas, oportunidades o problemas surgen cuando uno menos lo espera.
Olvidar errores, rencillas o deudas del pasado y empezar de cero como si nada hubiera pasado. Viene de tachar (borrón) lo anotado en el libro de cuentas para iniciar uno nuevo.
Dar por terminada definitivamente una cosa —una etapa, un proyecto, una relación—, igual que se cierra el telón al acabar la función teatral.
Saltar o avanzar sobre un solo pie, como en el juego infantil. En sentido figurado, hacer algo con medios insuficientes o de manera precaria, apañándoselas con lo justo.
Estar en tensión extrema, muy nervioso o a punto de estallar; como la cuerda tensada de una guitarra, lista para saltar a la mínima.
Tener una noticia o un dato a medias y, por entenderlo mal, hablar del asunto con confusión o equivocándose, sin conocerlo de verdad.
Armar una escena escandalosa y llamativa en público, dando un espectáculo bochornoso, como si se representara un número fuera de lugar.
Limitarse a acompañar a alguien más importante desempeñando un papel secundario y sin protagonismo, como los figurantes que llenan la escena sin hablar.
No tener uno ni voz ni participación en un asunto; no pintar nada ni tener autoridad para opinar o decidir en algo.