En la lucha, castigo en el que se levanta al rival como un costal (de la nuca y la entrepierna) y se le deja caer de espaldas. Por extensión, en habla coloquial, cualquier caída fuerte de espaldas.
Categoría de luchador cuyo personaje incorpora elementos afeminados o de drag —vestuario y manierismos refinados, provocadores— combinados con técnica real de lucha; hoy símbolo de diversidad en el cuadrilátero.
Castigo clásico de la lucha libre mexicana (un "backbreaker"): el luchador carga al rival sobre los hombros y lo deja caer de espaldas sobre su propia rodilla o muslo, lastimando la columna; una de las llaves más icónicas.
En Jalisco, usado como sinónimo de "necesitar". En Guadalajara uno no "necesita" las cosas, las "ocupa".
Interjección tapatía de sorpresa o alegría ante algo, normalmente para bien; equivale a "¡órale!" o "¡no manches!".
Interjección potosina de extrañeza, incredulidad o reproche; equivale a "¡no te pases!" o "¡qué exagerado!" según el tono. Suele ir al inicio de la frase.
En Zacatecas, despeinado, con el pelo alborotado o de punta.
En Chihuahua, echar chisme, andar de chismoso o platicar de la vida ajena.
En la Tierra Caliente de Michoacán (y zonas de Guerrero), niño, muchacho o joven (femenino "guacha"); diminutivos "guachito/guachita".
Expresión poblana: aportar generosamente y cooperar con tu parte sin ser codo (alusión futbolera al club Puebla).
En Sinaloa y el noroeste, invitar o pagarle algo a alguien (comida, viaje, chelas) sin esperar que lo devuelva. Del inglés beisbolero "to pitch".
En Sinaloa, persona confundida, distraída o fuera de sí, con la mente en otro lado.
Dicho poblano: armar problema o drama de la nada, remover un asunto que ya estaba tranquilo.
En la Costa Chica de Guerrero, comprar o ir al mercado; arcaísmo del español conservado en el habla costeña.
En Sonora, tira de calabaza pelada y oreada al sol, base de un postre tradicional con panocha y canela; por extensión, persona muy flaca y seca. Del ópata "bichi" (pelado) + "cori" (calabaza).
Reunión o fiesta para divertirse, reír y chismear entre la comunidad; también nombra la "escena kiki" del ballroom (casas jóvenes en formación, espacio de refugio y brillo).
En la costa de Guerrero (Costa Chica, Acapulco), persona muy delgada y flaca; raquítica.
En Tijuana, dicho de un carro u objeto viejo, maltratado o destartalado, gastado por el uso.
En Tijuana, el camión o autobús del transporte público (clásicamente amarillo con rojo). Topónimo vuelto sustantivo común local.
Estar muy maquillada y arreglada, "arreglada para matar", con un look intencionalmente glamuroso. El verbo es "producirse" (arreglarse a fondo).
Grupo organizado de aficionados que anima en la tribuna con cánticos, bombos, trompetas, trapos y banderas; el equivalente mexicano de la hinchada o barra.
Taxista sin base ni sitio fijo que circula ('rulea') por la ciudad levantando pasaje al vuelo. Nombre clásico del gremio en la CDMX.
En la obra, la revolvedora o mezcladora de concreto: el tambor giratorio donde se mezcla arena, grava y cemento. Jerga de albañilería.
La llave de trinquete (ratchet) del taller mecánico: la palanca con dado que aprieta o afloja girando sin retirar la herramienta.