Estar muy delgado o flaco, comparando la delgadez con la finura de un fideo. Suele usarse de forma descriptiva, a veces con preocupación.
Moverse o avanzar con extrema lentitud y cautela, como si se caminara sobre huevos para no romperlos. Suele decirse con cierta impaciencia.
Estar distraído, despistado o absorto en los propios pensamientos, sin prestar atención a lo que ocurre alrededor. Puede sugerir despiste o ensoñación.
Conceder a alguien derecho a opinar o intervenir en un asunto que no le concierne. Casi siempre en la pregunta retórica '¿quién te ha dado vela en este entierro?' para reprochar que alguien se entromete.
Dicho de algo muy necesario y esperado que llega justo en el momento oportuno y se recibe con gran alegría, igual que la lluvia de mayo era vital para las cosechas.
Llover muy intensamente, con un aguacero torrencial, como si el agua cayera a baldes en lugar de gota a gota. Imagen clásica para una lluvia fortísima.
Provocar o insistir a alguien con preguntas hasta que termine contando algo que prefería callar. A menudo en negativo, 'no me tires de la lengua', como advertencia.
Hablar en voz baja y sin vocalizar bien, de modo que apenas se entiende lo que se dice; a menudo connota fastidio o protesta contenida.
Funcionar al mínimo, solo cumpliendo lo imprescindible para pasar el día, sin energía para disfrutar ni planear nada, por estrés crónico o agotamiento emocional.
Resultar carísimo, costar una cantidad de dinero muy elevada. Variante de 'costar un ojo de la cara'.
Sentirse desconectado de uno mismo y de la realidad, como viendo la propia vida desde fuera o en piloto automático. Del sentido clínico de disociación, hoy también laxo para estar 'ido' por sobrecarga emocional.
Aspiración a una vida tranquila, sin estrés ni sobreexigencia, priorizando el descanso, el autocuidado y la paz por encima de la cultura del 'todo es hustle'. Reacción generacional al agotamiento.
Marchar algo muy bien, con éxito y sin contratiempos, como un barco impulsado por un viento favorable. Se aplica a proyectos, planes o situaciones que progresan.
Protestar o quejarse de forma muy vehemente y escandalizada ante algo que se considera injusto, abusivo o inaceptable.
Estar reventado, saturado mental o físicamente, sin capacidad para más; en salud mental, el agotamiento por sobrecarga, cercano al burnout. (También significa un sitio 'lleno' o alguien 'muy musculado'.)
Llover, granizar o nevar con muchísima fuerza, hasta el punto de que el agua parece caer como lanzas afiladas. También una situación en la que se acumulan los problemas.
Con total sinceridad y franqueza, hablando de manera abierta y honesta sobre lo que uno siente o piensa, sin reservas.
Expresión que indica que algo bueno se suma a otra cosa que ya era buena, realzándola aún más. Equivale a que todo viene aún mejor de lo esperado.
Estar en un proceso activo de recuperación emocional tras una ruptura, un trauma o una etapa dura, asumiéndolo como algo gradual y no lineal. Se dice con orgullo, reivindicando el propio bienestar como un trabajo en curso.
Cargar con la culpa o el castigo de algo que uno no ha hecho, o sufrir las consecuencias de un problema ajeno. Tiene clara connotación de injusticia: el que paga el pato es el chivo expiatorio.
Hombre mayor que conserva o exhibe un interés lascivo, especialmente hacia personas mucho más jóvenes. Tiene connotación despectiva y burlona.
Insinuarse o coquetear con alguien para expresarle interés romántico. Muy usada en Andalucía; convive con 'tirar los tejos'. No confundir con 'tirarse los trastos a la cabeza', que es pelearse.
Chiste de contenido sexual o subido de tono. En España domina 'verde', mientras que en gran parte de América se prefiere 'chiste colorado' o 'colorado'.
Expresión que significa 'nunca, jamás', porque las ranas no tienen ni pueden criar pelo. Se emplea para negar con ironía que algo vaya a suceder.