Adoptar una actitud de prevención y desconfianza, ponerse alerta ante algo que se intuye como amenaza o engaño.
Aplicar a todos exactamente el mismo criterio o exigencia, sin hacer distinciones ni privilegios. El rasero era el palo con que se enrasaba la medida de grano para igualarla.
Situación en la que alguien queda atrapado en medio de un enfrentamiento ajeno, recibiendo ataques o críticas de dos bandos opuestos a la vez.
Se usa para preguntar, con sorpresa o fastidio, por el motivo o la razón de algo que parece injustificado o fuera de lugar.
Estar tan confundido o desbordado por un problema que uno no sabe qué hacer, por dónde empezar ni a quién recurrir.
No alcanzar el nivel o las cualidades que una tarea, un puesto o una situación exigen; no estar a la altura de lo esperado.
Que algo o alguien aparece justo en el momento oportuno, de forma inesperada y muy bienvenida, como si fuera un regalo providencial.
Atreverse a hacer o decir algo difícil o arriesgado que nadie más quiere asumir, dando el paso que todos temen.
Estar prevenido o advertido de antemano sobre algo que va a ocurrir, de modo que no pille por sorpresa.
Calcular o reflexionar sobre lo que algo cuesta o conviene antes de decidir; sopesar mentalmente pros y contras o gastos e ingresos.
Gastar o derrochar recursos ajenos sin medida, justamente porque el coste lo asume otro. Viene de los Tercios, donde la pólvora costeada por la Corona se gastaba sin reparo.
Persona o cosa que sirve para muchas funciones distintas y se adapta a lo que haga falta en cada momento. Viene del comodín de la baraja, el naipe que puede sustituir a cualquier otro.
No tener dinero, estar pasando estrecheces económicas. Expresión tradicional para describir a quien anda escaso de fondos.
Dirigirse decididamente hacia un lugar o un objetivo; emprender un camino con un propósito claro.
Estar sin nada de dinero, sin un céntimo para gastar. Se usa para describir a alguien temporalmente arruinado o pelado.
Dar o pagar dinero, a menudo de mala gana o con resistencia. También se dice aflojar la mosca.
Excluir o rechazar a alguien o algo por considerarlo poco útil, conveniente o probable. En los naipes, descartarse es soltar las cartas que no sirven para tomar otras.
Dejando el camino trazado y atravesando el campo en línea recta; en sentido figurado, ir a lo directo o por la vía menos convencional para llegar antes.
Gastar sin control, de modo que el dinero se va sin darse uno cuenta en qué. Describe la sensación de que los gastos se descontrolan.
Quedarse sin dirección ni propósito claros; desorientarse respecto a la meta que se seguía.
Ser el primero en actuar o tomar la iniciativa en algo, llevar la delantera. En los naipes, la mano es el jugador a quien le toca empezar la jugada.
Disponer de plena libertad y autoridad para actuar como uno crea conveniente. En ciertos juegos la carta blanca o sin valor funcionaba como comodín que se podía usar a voluntad.
Intervenir o entrometerse en una conversación o asunto ajeno, normalmente sin que a uno le hayan pedido opinión. La baza es el conjunto de cartas que se lleva el ganador de cada jugada.
Tener dos personas una amistad muy estrecha e inseparable; estar siempre juntas y entenderse a la perfección.