Dicho de una persona de carácter fuerte, resuelta y con genio, capaz de plantar cara y hacerse respetar.
Replegarse o abandonar una discusión, proyecto o postura al verse en desventaja, reconociendo de hecho una derrota o cediendo terreno.
Echar a perder o desperdiciar de golpe algo valioso, como un esfuerzo, una oportunidad o un trabajo ya hecho.
Aguantar y sortear con habilidad un mal momento o una situación difícil sin hundirse, hasta que pasa.
Olvidar agravios y reconciliarse, dejando atrás una pelea para restablecer la amistad o el buen trato.
Liberarse de ataduras y lanzarse a una nueva etapa o aventura sin lo que antes lo retenía.
Recurrir a la última oportunidad o recurso que queda para lograr algo, agotando el esfuerzo final cuando ya no se dispone de más opciones.
Encontrarse en un momento próspero y favorable, con fortuna o éxito creciente.
Tramarse o prepararse algo en secreto y poco a poco, sin que aún se note por fuera.
No ser el momento oportuno para pedir algo o abordar un asunto, porque las circunstancias o el ánimo no acompañan.
Llegar al punto más bajo de una situación desfavorable, a partir del cual ya solo cabe mejorar.
De manera brusca, directa e inesperada, sin rodeos. Originalmente, disparar tan cerca que la pólvora quema la ropa; hoy suele usarse con preguntar o decir.
Perder el juicio o la cordura de repente; decir o hacer disparates, despistarse por completo.
Advierte que no hay que celebrar un negocio o compra antes de tiempo, pues los verdaderos costes y problemas se revelan al final, cuando toca pagar.
El ansia de conseguir algo desmesurado frustra la obtención de una ganancia razonable: por querer demasiado se acaba perdiendo todo.
Exhorta a saldar las deudas cuanto antes, porque quien paga lo que debe queda libre de preocupaciones.
Faltarle a alguien experiencia o preparación para algo, como la fruta que aún no ha madurado.
Mantenerse a la expectativa, observando sin tomar aún una decisión, pero listo para actuar cuando convenga.
La buena calidad no necesita pregonarse: lo verdaderamente valioso encuentra comprador y se aprecia por sí mismo, sin necesidad de exhibirlo en exceso.
Unirse estrechamente un grupo para defender una posición o respaldar a alguien frente a un ataque o una crisis, dejando de lado discrepancias internas.
Para obtener un beneficio importante a veces hay que atreverse y exponerse; sin asumir algún riesgo no se consiguen grandes ganancias.
Cambiar bruscamente y sin rumbo fijo de opinión, de planes o de conducta, sin estabilidad.
Despedir o expulsar a alguien de un lugar de muy malos modos, con brusquedad y desprecio. Las cajas eran los tambores, que se destemplaban en las expulsiones deshonrosas.
Lo que se ahorra equivale a una segunda ganancia: además del esfuerzo de ganarlo, no gastarlo innecesariamente supone conservar ese valor. Elogia la virtud del ahorro.