En Santiago del Estero, persona que ha pasado por muchas penurias y por eso es resabiada o curtida; la imagen es el perro callejero que esquiva los cascotazos.
Quedar con una materia desaprobada o pendiente que se deberá rendir en una mesa de examen posterior (típicamente diciembre o febrero).
En el habla santafesina, el corte de carne con hueso redondo y tuétano que en otras provincias se llama "osobuco"; por extensión, el propio tuétano. De origen guaraní.
Gasto invisible y automático (suscripciones, cargos recurrentes que no se notan) que deja un agujero en las finanzas; variante de "gasto hormiga" centrada en lo digital.
Iniciar sesión en una plataforma o sistema con usuario y contraseña; en el call center, conectarse al ACD para empezar a recibir llamadas. Anglicismo ("log in") castellanizado y conjugado.
En el Río de la Plata, parar, desviar o esquivar los golpes del adversario con las manos o los brazos. Extiende al boxeo el sentido gauchesco de "abarajar" (detener golpes con el cuchillo).
En la hípica, triunfo inesperado de un caballo que pagaba mucho; por extensión, cualquier resultado sorpresivo y afortunado ("dar el batacazo"). Variante popular: "batatazo".
En el turf, apuesta a que un caballo llegue entre los primeros puestos (colocado), no necesariamente ganador; "salir placé" = entrar colocado.
Caballeriza o cuadra de caballos de carrera; el conjunto de ejemplares de un mismo propietario o entrenador. Anglicismo plenamente arraigado en el turf rioplatense ("el stud", "los studs").
En el turf, el caballo que se da por ganador seguro; el pronóstico considerado infalible. Suele decirse que "la fija no existe" porque siempre puede fallar.
Aficionado a las carreras de caballos; apostador habitual del hipódromo. En el lunfardo rioplatense, el que vive el turf como pasión y ritual (llama "burros" a los pura sangre).
Apuesta combinada que encadena dos o más pronósticos: si acierta el primero, lo ganado se reinvierte en el segundo, multiplicando el premio. Nacida en el turf rioplatense; hoy también modalidad de quiniela.
En el turf, caballo que esconde su verdadera capacidad y aparenta valer menos de lo que vale, hasta que gana por sorpresa pagando alto.
En el turf, el peón encargado de ejercitar y cuidar a diario a los caballos de carrera del stud (pasearlos, entrenarlos) para que lleguen a punto a la competencia.
Hombre gay, en especial el que asume y celebra una feminidad expresiva. Históricamente peyorativo, hoy ampliamente reapropiado dentro de la comunidad como autodesignación afectiva ("el habla de las locas").
Reapropiación del perreo del reggaetón por la comunidad LGBT: baile de goce compartido y liberación corporal, sin roles de género impuestos, resignificado como celebración y resistencia.
Persona aprovechadora, desconsiderada o tacaña; suele intensificarse como "re sarna". Registrado como comodorense (Chubut).
Despliegue visual coreografiado de la hinchada cuando el equipo sale a la cancha: papelitos, humo de colores, mosaicos y banderas gigantes.
Poco profundo, sobre todo el agua; en Mendoza casi siempre en diminutivo "pandito". "Lo pando" es la parte poco honda de un río, pileta o arroyo.
Muchacha o mujer joven; del guaraní. En Misiones funciona como femenino de "gurí".
Terminar o desembocar una calle en otra; donde se acaba la calle, "topa". Marcador mendocino clásico para dar indicaciones.
La tribuna popular donde se ubica la hinchada que canta y cuelga las banderas; por extensión, el territorio de la barra. Viene de los tablones de madera de las viejas tribunas.
Actitud de resistencia y apoyo incondicional de la hinchada: alentar siempre, estar presente y bancar al equipo sin importar el resultado. Por extensión, "¡aguante X!" = ¡viva X!
Persona pesada, densa o insistente que no afloja. En Neuquén se atribuye su origen al juguete masticable para perros ("carnaza"), por la idea de algo que no suelta.