En la universidad, aprobar una materia sin rendir el examen final, cumpliendo con notas altas en los parciales y la asistencia durante la cursada.
En Jujuy, la pelota o balón, sobre todo de fútbol. "Patear la chuti" es jugar al fútbol; "chutiar" es patear.
Gasto invisible y automático (suscripciones, cargos recurrentes que no se notan) que deja un agujero en las finanzas; variante de "gasto hormiga" centrada en lo digital.
Iniciar sesión en una plataforma o sistema con usuario y contraseña; en el call center, conectarse al ACD para empezar a recibir llamadas. Anglicismo ("log in") castellanizado y conjugado.
En el Río de la Plata, parar, desviar o esquivar los golpes del adversario con las manos o los brazos. Extiende al boxeo el sentido gauchesco de "abarajar" (detener golpes con el cuchillo).
En el turf, el peón encargado de ejercitar y cuidar a diario a los caballos de carrera del stud (pasearlos, entrenarlos) para que lleguen a punto a la competencia.
Aficionado a las carreras de caballos; apostador habitual del hipódromo. En el lunfardo rioplatense, el que vive el turf como pasión y ritual (llama "burros" a los pura sangre).
En el turf, el caballo que se da por ganador seguro; el pronóstico considerado infalible. Suele decirse que "la fija no existe" porque siempre puede fallar.
Caballeriza o cuadra de caballos de carrera; el conjunto de ejemplares de un mismo propietario o entrenador. Anglicismo plenamente arraigado en el turf rioplatense ("el stud", "los studs").
En la hípica, triunfo inesperado de un caballo que pagaba mucho; por extensión, cualquier resultado sorpresivo y afortunado ("dar el batacazo"). Variante popular: "batatazo".
En el turf, apuesta a que un caballo llegue entre los primeros puestos (colocado), no necesariamente ganador; "salir placé" = entrar colocado.
Apuesta combinada que encadena dos o más pronósticos: si acierta el primero, lo ganado se reinvierte en el segundo, multiplicando el premio. Nacida en el turf rioplatense; hoy también modalidad de quiniela.
En el turf, caballo que esconde su verdadera capacidad y aparenta valer menos de lo que vale, hasta que gana por sorpresa pagando alto.
Reapropiación del perreo del reggaetón por la comunidad LGBT: baile de goce compartido y liberación corporal, sin roles de género impuestos, resignificado como celebración y resistencia.
Hombre gay, en especial el que asume y celebra una feminidad expresiva. Históricamente peyorativo, hoy ampliamente reapropiado dentro de la comunidad como autodesignación afectiva ("el habla de las locas").
Despliegue visual coreografiado de la hinchada cuando el equipo sale a la cancha: papelitos, humo de colores, mosaicos y banderas gigantes.
Poco profundo, sobre todo el agua; en Mendoza casi siempre en diminutivo "pandito". "Lo pando" es la parte poco honda de un río, pileta o arroyo.
Persona aprovechadora, desconsiderada o tacaña; suele intensificarse como "re sarna". Registrado como comodorense (Chubut).
La tribuna popular donde se ubica la hinchada que canta y cuelga las banderas; por extensión, el territorio de la barra. Viene de los tablones de madera de las viejas tribunas.
Persona pesada, densa o insistente que no afloja. En Neuquén se atribuye su origen al juguete masticable para perros ("carnaza"), por la idea de algo que no suelta.
Terminar o desembocar una calle en otra; donde se acaba la calle, "topa". Marcador mendocino clásico para dar indicaciones.
Muchacha o mujer joven; del guaraní. En Misiones funciona como femenino de "gurí".
Actitud de resistencia y apoyo incondicional de la hinchada: alentar siempre, estar presente y bancar al equipo sin importar el resultado. Por extensión, "¡aguante X!" = ¡viva X!
Hincha o jugador desapasionado que no "siente la camiseta" ni deja todo, y que suele fallar cuando más se lo necesita. Nació en la hinchada y luego se aplicó a jugadores.