Caminar o ir a pie, generalmente una distancia larga y sin apuro. También irse lateando.
Ir por la vida a la defensiva y listo para el conflicto, en estado de alerta permanente y dispuesto a atacar a la mínima. Describe una actitud belicosa y confrontacional.
En Perú, apunte oculto o chuleta que el alumno cuela al examen para copiarse; el profe 'caza machetes'. El verbo 'machetear(se)' significa además estudiar a lo bestia, darle duro a los apuntes, como abriéndose paso a machetazos entre la materia.
En Perú, desde el lado del docente, reprobar a un alumno o ponerle nota desaprobatoria ('lo jalé en el parcial'); el alumno reprobado queda 'jalado'. El verbo de gremio para suspender, con la imagen de 'tirar hacia abajo' la nota.
En Perú, dar largas a una deuda o promesa, alargar el pago haciéndose el desentendido. Quien 'mece' a su acreedor le da vueltas, le pone excusas y no termina de pagar. Por extensión, mentir o estafar.
En Perú, deuda, lo que se debe y no se ha pagado. Tener muchas 'arrugas' es estar lleno de deudas; de ahí el dicho 'tengo más arrugas que pantalón de payaso'. 'Arrugar' también es rajarse o echarse para atrás.
En Perú, local pequeño, escondido y poco vistoso donde se come riquísimo y barato; el clásico 'secreto' que se pasa de boca en boca. En sentido figurado, 'mi huarique' es el sitio de confianza que uno guarda con celo y solo recomienda a los suyos.
Además de 'comer' (de 'papa'), en la jerga juvenil y de redes 'papear' a alguien es dejarlo sin respuesta o humillarlo en una discusión con un argumento contundente. Se volvió viral en debates y peleas de comentarios.
Tratamiento recíproco y afectuoso entre el vendedor y su cliente habitual en el mercado: cada uno llama 'casero/casera' (o 'caserito/caserita') al otro. Implica confianza, rebaja y yapa preferencial.
En la jerga combi peruana, el chofer o el carro que va lento 'pescando' pasaje, deteniéndose a cada rato y entorpeciendo a los de atrás. Figuradamente, alguien lento o que se queda parado cuando debería avanzar.
En la marinera peruana, paso de zapateo en el que el pie roza el suelo de adelante hacia atrás imitando el movimiento de escobillar (barrer); uno de los zapateos más tradicionales del baile.
En la marinera peruana, sección final y más acelerada del baile, llena de zapateo y exaltación, que simboliza la aceptación del cortejo; remata la estructura del baile.
Pisar el acelerador para que el vehículo gane velocidad; "picar" es arrancar bruscamente y los "piques" son las carreras cortas, a menudo clandestinas.
Bosque inundable de la selva baja amazónica (Loreto, Ucayali) que se anega en época de creciente; humedal estacional rico en peces y recursos.
Persona débil, enclenque, delicada de salud o sin fuerza. Jerga charapa de la Amazonía peruana (Loreto, Ucayali), con influencia quechua y de lenguas amazónicas.
Entre los pescadores artesanales, fenómeno nocturno en que el agua emite luz (bioluminiscencia) y el pescado se hace visible, aprovechado para faenar de noche.
En el argot periodístico, la declaración o el dato más importante de una entrevista o nota; el núcleo de la información.
Hermoso, bello, bonito; voz del quechua cajamarquino que pervive en el habla coloquial de Cajamarca (sierra norte).
En Tacna (sur fronterizo), persona a la que todo le parece mal y que presume de superioridad mostrando "asco" por las cosas; melindroso.
En Perú, desaprobar o reprobar una asignatura en el colegio o la universidad.
Despeinado, con el pelo enredado o alborotado. Coloquial en el sur andino ("estás ch'askoso/a"). Del quechua ch'aska (también "estrella", por los rayos despeinados).
Cabezón, de cabeza grande; en sentido figurado, el líder o cabecilla de un grupo. Del quechua uma (cabeza) + -sapa (aumentativo). Coloquial en Cusco y Ayacucho.
Grasiento, mugriento, sucio o desaseado. Arequipeñismo (characato) del quechua wiswi; se aplica a comida grasosa o a alguien desaliñado.
Molesto, enojado, resentido. Del quechua cusqueño y ayacuchano (phiña = enojado). Se usa intercalado en el castellano andino del sur ("está phiñasqo/a").