Reclamar a gritos que el artista vuelva a salir y toque una canción más al final del show, el clásico grito coreado para arrancar un bis. Por extensión, pedir con insistencia que algo bueno se repita.
Ser una persona despreocupada, informal e irresponsable, a la que todo le da igual y solo le interesa pasarlo bien (también 'un vivalavirgen').
Ser una persona muy tacaña y avara, que evita gastar o compartir su dinero a toda costa. Muy usado en España, Argentina y México; sinónimos regionales: 'ser un agarrado' o 'ser codo' (México).
Ser una persona sin ninguna importancia, influencia ni valor; alguien a quien nadie toma en cuenta. La imagen viene del cero que, a la izquierda de una cifra, no aporta ningún valor.
Hasta muy tarde, normalmente bien entrada la noche o la madrugada. 'Las tantas' es una hora imprecisa que solo significa que ya es muy tarde.
Artista o grupo principal de un festival o concierto, el que encabeza el cartel y atrae al grueso del público. Por extensión, la figura estelar de cualquier evento o reunión.
Huir o marcharse de un sitio a toda prisa, a menudo para escapar de un problema o eludir una responsabilidad, sin dar explicaciones.
Costar muchísimo trabajo o esfuerzo conseguir algo; resultar tan difícil que, según el dicho, hasta haría falta la ayuda de Dios para lograrlo.
Gastar sin medida en una ocasión especial, derrochar muchísimo más de lo habitual. Se asocia al festejo del premio gordo de la lotería.
Comer en abundancia y con gran disfrute; por extensión, sacar mucho provecho o beneficio de algo, normalmente económico.
Trabajar para conseguir el dinero necesario para vivir, ganarse el sustento diario. Los garbanzos del cocido eran el alimento básico del pobre, símbolo de lo mínimo para comer.
Barrera invisible que frena el ascenso de ciertas personas (sobre todo mujeres) a los puestos altos, pese a su mérito; se ve hasta dónde se podría llegar pero no se puede pasar. Metáfora muy usada al hablar de carrera y promoción.
Ser torpe y poco hábil con las manos, alguien que rompe o estropea las cosas al intentar arreglarlas o manipularlas. Es lo contrario de 'manitas'.
Estar físicamente en el puesto cumpliendo horario pero sin producir ni aportar gran cosa, solo aparentando que se trabaja. Crítica al presentismo de oficina.
Reducir los gastos y vivir con austeridad, normalmente forzados por dificultades económicas. La imagen es la de quien adelgaza por comer menos y debe ajustar el cinturón.
Comprometerse a fondo con la empresa, defenderla y dar más de lo exigido como si su éxito fuera propio. Hoy la Gen-Z lo usa a menudo con ironía o rechazo, por su carga de explotación emocional.
Vivir en una abundancia exagerada y derrochona; se usa casi siempre con ironía para decir que en cierto sitio NO sobra el dinero.
Agobiarse y perder los nervios ante un problema pequeño o sin importancia, dándole una dimensión que no tiene.
Un sol intensísimo y un calor abrasador que resulta casi insoportable, como si el sol castigara. Se usa para describir días de calor extremo.
Cumplir al pie de la letra una orden absurda del jefe sabiendo que saldrá mal, justo para demostrar lo ridícula que es la instrucción. Forma de protesta encubierta muy comentada en el WorkTok de la Gen-Z.
Renunciar de forma abrupta y deliberada como respuesta a un trato injusto o a un ambiente tóxico, a veces de manera ruidosa o pública, para que la empresa note la pérdida. Tendencia asociada a la Generación Z (calco de 'revenge quitting').
Invertir por completo una situación, de modo que quien iba perdiendo pase a ganar o se cambien las tornas a favor de alguien.
Refrán que aconseja transparencia y precisión en los tratos y el dinero, sobre todo entre amigos, para evitar malentendidos.
La angustia o tristeza que aparece el domingo por la tarde al darte cuenta de que el lunes vuelves al trabajo. Es la versión castellanizada del 'Sunday scaries' que tanto menciona la Gen-Z.