Mujer embarazada (coloquial). Registrado con este sentido en México, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Puerto Rico, Ecuador, Bolivia y Paraguay.
Grito del juego de canicas: aviso a quien va a tirar de que si hace carambola (pega a más de una canica) pierde; por extensión, "se acabó, se terminó". Muy ligado al patio escolar.
En Quintana Roo, en la frase "se le subió el iguano": cuando alguien actúa como loco o dice disparates, como si el calor se le hubiera subido a la cabeza.
Deseo intenso de comer algo específico durante el embarazo; en la creencia popular, no cumplirlo provoca una "mancha" de nacimiento en el bebé (mito sin base científica).
Sensación de repugnancia, temor, nervios u hormigueo interno provocado por algo emotivo; usada también por niños ("me dan ñáñaras"). Registrada por la RAE (Guat., Méx., Nic.).
Exclamación guanajuatense de sorpresa o incredulidad, equivalente a "¿en serio?" o "¿qué pasó?".
En Guanajuato (León), chisme, alboroto o pleito; situación polémica y bullosa. "Argüendero/a" es quien arma estos líos para llamar la atención.
En contaduría, el proceso de conciliar y verificar todas las transacciones al final del mes para cerrar los libros. Periodo de alta presión y horas extra para el contador.
Perro al que se trata y se quiere como a un hijo; fusión de "perro" + "hijo". Acuñado hacia 2011 en México y popularizado por millennials y Gen Z que posponen o descartan la paternidad humana. Variante: "perrijo".
Forma cariñosa y de jerga muy extendida para "gato". El sonido "mishi/michi" se remonta a lenguas prehispánicas (náhuatl "miztli") y hoy es palabra estrella de internet.
Nombre genérico y cariñoso para cualquier perro callejero, mestizo o sin nombre. El origen más aceptado es la deformación del inglés "free of lice" (libre de pulgas) en la frontera, a mediados del siglo XX.
Tener muchísimas tareas o asuntos sin terminar; sensación de sobrecarga de trabajo. En México "pendientes" son las tareas por hacer.
Gato al que se cuida y quiere con el mismo cariño que a un hijo; fusión de "gato" + "hijo". Equivalente felino de "perrhijo". Variante: "gatijo".
Apuntar o susurrar disimuladamente las respuestas a un compañero durante un examen.
En el Día de Muertos, ritual infantil y juvenil de pedir dulces o monedas ("¿me da mi calaverita?"). También "calaverita literaria": verso satírico sobre alguien vivo como si hubiera muerto.
Alerta hospitalaria que activa al equipo de respuesta rápida ante un paciente en paro cardiorrespiratorio, para iniciar la reanimación inmediata. Muy extendida en Latinoamérica.
En restaurantería, levantar de la mesa los platos, vasos y cubiertos ya usados ("los muertos"). Pese a lo macabro, solo se refiere al menaje sucio que hay que retirar.
En México, ayudante de mesero que monta y limpia mesas, retira platos y apoya al servicio sin tomar comanda ni cobrar. De "garrote", la vara para cargar bandejas.
En cocinas y barras, avisar de que un producto se agotó y ya no se puede vender ("ya no hay"). Calco del código gastronómico estadounidense "86".
Técnica de presupuesto (cash stuffing castellanizado) que reparte el ingreso en sobres por categoría; cuando un sobre se vacía, se deja de gastar ahí. Viral entre la Gen-Z en TikTok.
Pequeños gastos recurrentes y casi imperceptibles (cafés, apps, antojos) que, sumados, merman la economía personal. Término estrella de los finfluencers Gen-Z.
Perfil de repartidor que se alquila o compra en el mercado negro (vía grupos de Facebook o WhatsApp) para poder trabajar tras un bloqueo. Variante: "multicuenta".
Periodo astrológico al que los jóvenes culpan, medio en serio medio en broma, de cualquier desastre cotidiano: malentendidos, fallas tecnológicas, peleas o mala suerte. Una excusa universal.
En Colima, antojo o comida que se come por gula fuera de las comidas formales; botana o golosina.