Ser muy astuto, reservado y curtido, capaz de protegerse y salirse con la suya; a veces con matiz de viejo zorro con mucha cintura. El chiste está en que un galápago tiene una sola concha.
Ser de poca inteligencia o entendimiento, lento para captar las cosas. Es despectivo y juega con la idea de 'luz' como claridad mental (sobre el ingenio, no sobre ninguna condición).
Ser muy inteligente y avispado, imposible de engañar. El 'pelo' funciona como medida mínima: no tiene ni el más pequeño rastro de tontería.
Ir de un sitio a otro sin resolver nada, o pasar de una situación mala a otra peor. Alude a cómo Jesús fue enviado de Pilatos a Herodes y de vuelta.
Ser corto de miras; no captar lo evidente ni anticipar consecuencias, por ingenuidad o por obstinarse en lo propio. Crítica a la falta de perspectiva.
Estar una persona o un lugar hecho un desastre: maltrecho, sucio, magullado o en muy mal estado. Alude al estado en que quedó Cristo tras la Pasión.
Versión en español de 'act your wage': dar en el trabajo exactamente el esfuerzo proporcional al salario, ni más ni menos, rechazando la cultura de 'dar el 200 %' sin compensación.
Estilo de apego en el que alguien protege su autonomía manteniendo distancia emocional y le cuesta mostrar sentimientos o sostener la intimidad. Se usa para explicar por qué alguien 'se aleja' cuando el vínculo se profundiza.
Conjunto de personas (amistades, familia, terapeuta) que te sostienen emocional y prácticamente en los momentos difíciles. Se nombra como un recurso de salud mental que hay que construir y cuidar.
Fingir que se está muy ocupado para aparentar productividad ante el jefe: teclear ruidoso, caminar con papeles, abrir y cerrar ventanas. Surgió con la vuelta a la oficina y la presión de medir el valor por la presencia.
Ser muy ingenuo o crédulo; también, darse cuenta de pronto de algo evidente que no se veía. Se usa mucho en negativo ('yo no me he caído de un guindo') para indicar que uno no se traga el engaño.
Aceptar que no todo depende de uno y dejar de aferrarse a lo que no se puede cambiar, enfocando la energía en lo que sí está en las propias manos. Se presenta como un acto de confianza, no de resignación.
Costar a alguien muchísimo esfuerzo lograr algo, esforzarse al límite. Se usa mucho en contextos de estudio o trabajo.
Trabajar gratis o sin compensación justa, supuestamente por pasión o vocación. Hoy se usa con tono crítico para denunciar a quienes esperan que la gente joven trabaje 'por la experiencia' o 'por visibilidad' en vez de pagar.
Estallar un escándalo, pelea o follón monumental, con gritos y caos en el que nadie se entiende. Alude a las disputas teológicas del Concilio de Nicea sobre si Cristo era Dios.
Creerse cosas absurdas o imposibles por pura credulidad; aceptar un engaño evidente. Suele aparecer en negativo: 'no comulgo con ruedas de molino'.
Persona que complace a todos y antepone los deseos ajenos a los propios para evitar el conflicto o el rechazo, anulando sus necesidades. El anglicismo convive con 'complaciente' y se usa como etiqueta de autocrítica afectiva.
Síndrome de aburrimiento laboral crónico: el desgaste y la desmotivación que produce un trabajo sin retos, monótono o por debajo de las capacidades de la persona. Es el reverso del 'burnout': allí enferma el exceso, aquí el vacío.
Modo coloquial de clasificar a quienes nos rodean según si aportan energía y bienestar ('suman') o si nos drenan y agotan ('restan'). Se usa para decidir con quién pasar tiempo y de quién alejarse.
Salir o correr a toda velocidad, con prisa atropellada y nerviosismo, normalmente huyendo de algo. Alude a las almas que el diablo arrastraría al infierno.
Conocer de primera mano cuál es el propio problema o punto débil, porque solo quien lo padece sabe cómo le afecta. También señala el punto flaco de alguien.
Estudiante que estudia muchísimo y destaca más por la constancia y la memorización que por el talento; tiene matiz despectivo o burlón. El verbo asociado es 'empollar' (estudiar intensamente).
Reto anticonsumo de pasar un periodo —hasta un año entero— sin comprar cosas no esenciales (ropa, maquillaje, tecnología) para reordenar las finanzas. Se le dice 'año sin compras' o 'no buy year'.
Quedarse en ropa interior o casi sin ropa. En sentido figurado, quedar al descubierto, desprevenido o sin recursos ante una situación.