Literalmente, tensar el muelle de un reloj o juguete mecánico para que funcione. En sentido figurado, 'darle cuerda a alguien' es animarlo o incitarlo a que siga hablando o haciendo algo, muchas veces para que se enrede o se ponga pesado: cuanta más cuerda le das, más habla.
Ver muy mal, casi nada, como el topo que vive bajo tierra; de ahí que a alguien muy corto de vista se le llame directamente 'topo'. Figuradamente también vale para quien no se da cuenta de algo evidente que tiene delante.
Provocar un follón o escándalo enorme, montar un lío descomunal con consecuencias. Se usa cuando alguien suelta algo o hace algo que desata una polémica monumental.
Angustia, miedo o desazón crónicos ante la crisis climática y el futuro del planeta. Entre la gente joven ha pasado del lenguaje psicológico al habla cotidiana: se usa medio en serio, medio en broma, para nombrar el bajón que da leer noticias de catástrofes ambientales ('me entró la ecoansiedad').
Lavado de imagen verde: cuando una empresa, marca o persona se hace la ecológica de cara a la galería sin serlo de verdad. Es la versión castellana y burlona de 'greenwashing', y se lanza como acusación ('eso es puro ecopostureo'); por extensión, cualquier gesto sostenible hecho solo para quedar bien.
Que la plataforma limite en secreto el alcance de una cuenta sin avisar, de modo que sus publicaciones dejan de salir en el 'para ti' o en búsquedas. 'Me shadowbanearon' es la queja típica del creador que ve caer sus vistas sin explicación.
Réplica cortante, rápida e ingeniosa que deja al otro humillado y sin respuesta; un corte o bofetada verbal. Se usa como sustantivo ('un zasca', 'meter un zasca') y nació como onomatopeya en Twitter.
Reloj de pulsera (o de bolsillo), especialmente uno ostentoso o caro. Voz de origen caló/germanía documentada por la RAE; sigue muy viva en el habla coloquial de barrio para presumir de un reloj llamativo: 'vaya peluco lleva'.
Pasarse el día resolviendo urgencias y caídas en lugar de avanzar el trabajo planificado: una emergencia tras otra. Quien siempre anda así es 'el bombero' del equipo. Se usa muchísimo fuera del software para cualquier puesto que vive de crisis en crisis.
Hacer algo bien, como debe ser, de manera correcta o apropiada. Ha perdido por completo su sentido religioso original y hoy es un intensificador coloquial: ponderar que algo se hizo en debida forma o, en negativo, reclamar que se haga bien.
Código viejo, heredado de otros, que nadie quiere tocar porque está mal documentado y a la primera modificación se cae todo. Se dice 'el legacy' a secas, casi como un personaje temido. Por extensión, llamar 'legacy' a algo es decir que es anticuado e intocable.
Dicho que describe a quien sufre o está angustiado por dentro pero lo disimula y mantiene la compostura por fuera. Nace de las procesiones de Semana Santa que, por mal tiempo, se hacían dentro del claustro de la iglesia.
Ensamblar dos piezas de madera encajando el saliente ('macho') de una en la ranura ('hembra') de la otra, sin clavos. Figuradamente, hacer que dos cosas encajen a la perfección: ideas, planes o personas que se acoplan como pieza y contrapieza.
En carpintería, trabajar la madera en sentido contrario a la veta o fibra, lo que astilla y arranca la superficie en vez de pulirla. De ahí el sentido figurado, muy vivo: hacer algo 'a contraveta' o 'a contrapelo' es ir contra la corriente, contra la forma natural o cómoda de hacer las cosas, con esfuerzo y a contragusto.
Refrán que enseña que la oración debe ir acompañada del esfuerzo propio: encomendarse a Dios, pero también poner de tu parte y trabajar para lograr lo que quieres. En uso moderno también critica al que reza y se muestra piadoso pero actúa mal.
Del 'santo de devoción' (el santo al que uno le tiene fe particular). Decir que alguien o algo 'no es santo de mi devoción' es que no nos cae bien o no lo apreciamos; en positivo, 'es santo de mi devoción' indica predilección.
Expresión nacida del plumero de quitar el polvo: 'vérsele a alguien el plumero' es que se le notan las verdaderas intenciones, ideología u origen que pretendía disimular. Lo que delata a la persona, como el penacho que asomaba por encima.
El 'préstamo' que se toma al programar algo rápido y sucio para salir del paso: hoy entregas antes, pero mañana pagas 'intereses' arreglando el desastre. Se usa figuradamente para cualquier atajo que después se cobra: 'tengo deuda técnica con la casa' por arreglos pendientes.
Herramienta de carpintería para prensar piezas mientras seca la cola: dos mordazas que se aprietan con un tornillo. El gremio juega con el grado militar porque la herramienta 'manda apretar y no suelta'; de ahí que en broma se llame 'sargento' a quien sujeta o controla a todos con mano dura.
Locución de doble filo. Por un lado, ir hecho un asco: sucio, desaliñado, lleno de manchas o golpes. Por otro, casi siempre con ironía, ir demasiado arreglado o compuesto. El contexto y el tono deciden cuál de los dos.
Locución comparativa para decir que algo (o alguien) ha quedado limpísimo y reluciente. Alude al chorro de oro fundido que cae brillante del crisol; es la frase tópica del gremio cuando una casa queda impecable.
Del trapo de limpieza. En sentido figurado, reprender o criticar a alguien con dureza, dejándolo por los suelos con las palabras. También 'quedar como un trapo' es quedar agotado o muy humillado.
Del 'trasto' (cacharro o cachivache de la casa). En sentido figurado, dos personas que discuten acaloradamente, se reprochan cosas y se insultan, como si literalmente se lanzaran los cacharros de la cocina. No hace falta que vuele ningún objeto.
Literalmente, mugre incrustada y pegajosa, esa suciedad costrosa que cuesta sacar al limpiar. De ahí saltó al sentido figurado de tacañería: 'ser una roña' o 'un roñoso' es ser muy agarrado con el dinero.