Ponerse a uno mismo o a alguien bajo la protección de Dios, la Virgen o un santo, confiándole un asunto delicado (de ahí 'encomendarse a todos los santos' antes de un examen o viaje). Coloquialmente también significa lanzarse a algo riesgoso confiando en la suerte: 'me encomendé a Dios y arranqué'.
Refrán de consuelo que se dice en los malos momentos: por muy duras que sean las dificultades, no llegarán a ser insoportables ni acabarán contigo; siempre hay salida. Circula la variante 'Dios aprieta pero no ahorca'.
En electricidad y mecánica, conectar dos puntos de un circuito con un cable para saltarse un componente (un interruptor, la llave de contacto, un fusible). De ahí el sentido figurado: saltarse a alguien en la jerarquía o esquivar el conducto normal, yendo directo a una instancia superior o ignorando al intermediario.
Código fuente con un flujo tan enredado e incomprensible que parece un plato de espaguetis, imposible de seguir. Es peyorativo, y por extensión se usa para cualquier proceso, documento o explicación tan liosa que no hay por dónde agarrarla.
Aprovechar un desplome de precio para comprar barato, apostando a que rebotará (la versión castellana de 'buy the dip'). Es casi un mantra del inversor retail: cuando el mercado sangra, hay quien grita '¡a comprar la caída!'. El riesgo es que la caída siga.
Sobreventa: vender más plazas (de hotel o avión) de las que hay, contando con que algunos no se presenten. Del argot turístico saltó a la lengua general como sinónimo de exceso o saturación: 'overbooking de jugadores en la plantilla', 'tengo overbooking de planes este finde'.
Dicho bursátil: 'los toros ganan dinero, los osos ganan dinero, pero los cerdos van al matadero'. El 'cerdo' es el inversor avaricioso que nunca toma ganancias y quiere exprimir el último centavo, hasta que el mercado se da vuelta y lo arruina. Advierte contra la codicia.
En la bolsa, quedar atrapado en un valor que compraste y luego se desplomó, sin poder vender sin asumir una pérdida fuerte. Tiene vida figurada más allá del mercado: 'quedar pillado' también es quedar enganchado, en evidencia o atrapado en cualquier situación.
Cliente que tenía reserva y no se presenta ni avisa, dejando la habitación o la mesa colgada. Es término de recepción y restauración, pero figuradamente se usa para cualquiera que confirma un plan y luego no aparece: 'me hizo un no-show'.
Comprar un activo que se está desplomando con la esperanza de pillar el suelo, una jugada peligrosa porque puede seguir cayendo y 'cortarte'. Variante: 'no se agarra un cuchillo que cae'. La imagen es agarrar la hoja de un cuchillo en pleno vuelo.
La pulsera de plástico que te ponen al entrar a un resort de todo incluido y que marca qué consumos tienes derecho a hacer. Coloquialmente simboliza el 'todo incluido' entero: tener pulserita es pedir lo que quieras sin pagar en el momento. Figuradamente, barra libre o acceso total.
Joven de aspecto desaliñado y onda hippie/alternativa, a menudo viajero o mochilero, que suele andar con perro y tocando la flauta o pidiendo por la calle. Surgió ligado al movimiento 15M y se usa de forma despectiva o burlona para el viajero contracultural que vive 'a lo bohemio'.
Término español castizo para 'spoiler': revelar el final o un giro clave de una serie, anime o película a quien aún no lo ha visto. Del verbo 'destripar' (anticipar el desenlace de un relato). Convive con 'espóiler' pero suena más propio: 'no me hagas destripe'.
Apostar a que un activo va a bajar, vendiéndolo prestado para recomprarlo más barato (la posición 'short'). En jerga retail también se usa figuradamente: 'estoy corto en este equipo/proyecto' = no le tengo fe, apuesto a que va a fracasar. Opuesto a 'ponerse largo'.
En el relato, decir que un jugador o un técnico 'se la jugó' es que tomó una decisión arriesgada y valiente en un momento clave (un caño, un pase imposible, un cambio audaz). Figuradamente, apostar fuerte por algo asumiendo el riesgo de fracasar.
Recuperación breve y engañosa del precio de un activo en plena caída, que da falsa esperanza antes de que siga desplomándose. La imagen es macabra: hasta un gato muerto rebota si cae desde muy alto, pero sigue muerto. Advierte de que ese repunte no es el suelo real.
En la bolsa, caída sostenida y dolorosa de un activo o del mercado entero, que va 'desangrando' la cuenta sesión tras sesión. No es un crac de un día sino una hemorragia lenta de pérdidas: 'qué sangría llevamos esta semana'. (Distinto de la sangría, la bebida.)
Vestirse con la mejor ropa, de forma muy elegante y de gala. La expresión nace de los carruajes de la nobleza, cuyos 'tiros' (correajes de los caballos) se enganchaban más largos como signo de estatus. Hoy, arreglarse de punta en blanco.
Persona que trae mala suerte o que con su presencia o sus comentarios agua la fiesta y arruina el buen ánimo. Sinónimo coloquial de gafe, con un matiz de aguafiestas pesimista que 'echa la ceniza' sobre todo.
En el juego, ganar tanto que se agota el dinero con que paga la banca o el casino. Figuradamente, lograr un golpe de suerte o éxito enorme, o bien apostar/gastar de golpe todo lo que se tiene. También 'romper la banca'.
Persona que acostumbra anunciar desgracias o que con su sola presencia parece presagiar algo malo. Viene de la adivinación romana por el vuelo de las aves. Hoy es sobre todo figurado: el agorero, el que siempre ve lo peor.
Ir mal vestido, desaliñado y de aspecto ridículo, con la ropa hecha un desastre. Por extensión, presentar muy mal aspecto en general (despeinado, sucio o golpeado), no solo por la ropa.
Persona que atrae la mala suerte sobre sí misma y su entorno; un cenizo. 'Ser un gafe' o 'estar gafado' es estar bajo una racha de mala suerte. Se le dice a quien, cada vez que aparece, hace que salga algo mal.
Fórmula que se repite, casi siempre en broma, para conjurar la mala suerte justo después de que alguien menciona una posible desgracia o nombra algo que se quiere evitar. Funciona como el 'toco madera' o el 'Dios nos libre'.