Bloqueo, nervios o paralización de un equipo que juega de visitante en un estadio imponente o en una instancia decisiva; expresión acuñada en el comentario por Jorge Valdano. Figuradamente, los nervios que paralizan a alguien ante un escenario intimidante.
El presentimiento o corazonada con que el apostador 'siente' que cierto número, caballo o jugada va a salir. Del casino y el turf saltó a lo cotidiano: 'tener un pálpito' es una intuición fuerte sobre algo, sin pruebas pero con convicción.
Fórmula que se dice de inmediato para neutralizar un mal agüero cuando alguien dijo algo demasiado optimista o tentó a la suerte; equivale al 'no lo gafes'. Se volvió frase colectiva, casi un meme, en torno a la selección.
Engancharse con el juego al punto de no poder parar, sobre todo cuando se va perdiendo y se sigue apostando para recuperar. Por extensión, 'picarse' es enviciarse o calentarse con algo y no soltarlo (un juego, una discusión, una serie).
Perder todo el dinero apostando y quedar en la ruina. Desde la timba se generalizó: 'fundirse' o 'quedar fundido' es arruinarse económicamente, quedar sin un peso, y por extensión quedar agotado o derrotado.
Ropa, prenda de vestir (voz de origen mapuche). En plural, 'las pilchas' son la indumentaria de uno, y entre jóvenes alude sobre todo a la ropa y zapatillas de marca que se exhiben con orgullo. 'Estar bien empilchado' es ir bien vestido.
Ir vestido impecable y arregladísimo, como para una ocasión especial aunque el plan no lo amerite. Destaca el esmero total en la pinta: ropa planchada, todo en su lugar, listo para la foto.
Jugar por plata, apostar; 'la timba' es la partida de juego de azar o el ambiente del juego fuerte. En sentido figurado, 'una timba' o 'timbear' es una jugada arriesgada, una movida especulativa en cualquier terreno (negocios, bolsa, decisiones).
Del blackjack y el póker, donde se duplica lo apostado. En sentido figurado —muy usado en política, negocios y debates— significa intensificar el compromiso o el riesgo en una postura en lugar de retroceder, insistir con más fuerza pese a la presión.
En el turf, el 'dato' es la información reservada sobre un caballo (cómo descansó, quién lo monta) que permite acertar la apuesta; 'pasar un dato' es soplar esa info. Hoy, 'tirar/pasar un dato' es dar un consejo o información confiable y útil sobre cualquier cosa.
Palabra-conjuro que se grita en el fútbol para echarle la mufa al rival en un momento clave (un penal, un tiro libre). Nació en Estudiantes de La Plata. No es un insulto, sino una cábala popular para gafar al contrario.
El recipiente plano que se coloca bajo el paciente encamado para que haga sus necesidades sin levantarse (la 'cuña' en España). Pedir 'la chata' es frase diaria de cualquier enfermero. Figuradamente, 'estar en la chata' es estar postrado y dependiente o, fuera del hospital, estar en la lona / sin un peso.
Entregar el turno entre el equipo que sale y el que entra, contando paciente por paciente cómo viene cada uno (el 'pase de guardia'). 'Pasar la posta' agrega la imagen de la carrera de relevos: te entrego el batón y los problemas. Se usa también fuera del hospital para ceder una tarea o responsabilidad a quien sigue.
Dicho de un beat, un flow o una jugada: que está increíblemente bueno, de un nivel que casi asusta. Es elogio máximo, igual que el 'that's sick' del inglés ('quedó enfermo'). No confundir con el sentido literal de estar enfermo.
En enfermería y emergencias, ventilar a mano a un paciente apretando rítmicamente la bolsa de reanimación (el ambú): 'bolseá vos mientras yo masajeo'. Por extensión figurada, mantener algo a flote a pura fuerza, sostener artificialmente algo que se está cayendo. (Distinto del 'bolsear' que es carterear.)
En el norte argentino, perro pequeño y de raza indistinta, gozquecillo (diminutivo 'cusquito'); viene del 'cuz-cuz' con que se llama al perro. Figuradamente se aplica a una persona chica y fastidiosa que ladra sin parar.
Cuidacoches informal que se planta en la cuadra del boliche o del estadio y 'cuida' tu auto a cambio de unos pesos, con la amenaza implícita de rayártelo si no pagás. El nombre viene del trapo que agitan para marcar territorio; tiene carga despectiva.
Operador político barrial que moviliza vecinos, reparte ayudas y hace de intermediario entre el dirigente y el barrio a cambio de apoyo en actos y elecciones. Por extensión coloquial, cualquiera que 'maneja' un territorio o un grupo y mueve gente para una causa.
Hombre enorme, de espaldas anchas y cuerpo macizo, comparado con un mueble por su tamaño. Se usa para los patovicas y porteros corpulentos, pero también para cualquier grandote: '¡es un ropero!' destaca el porte físico imponente.
Persona deteriorada o agotada por el reviente nocturno: trasnoche, alcohol y excesos. 'Estar reventado' es quedar destruido tras la salida; aplicado de forma estable a alguien, describe a quien lleva una vida desordenada de fiesta y descontrol.
Multiplicar una planta separando los 'hijos' o 'hijuelos' (brotes que nacen al pie de la planta madre), típico en suculentas, aloes y cintas. Lenguaje afectivo del oficio y de la cultura plantera: la planta 'tiene hijos', uno se los 'saca' y los regala.
El círculo de dirigentes y operadores que negocia cargos, candidaturas y acuerdos por detrás, lejos del votante; también el acto mismo de negociar así ('roscar'). Por extensión, cualquier movida de internas y acomodos entre los que cortan el bacalao.
La pelea por el poder, las candidaturas o los espacios dentro de un mismo partido o coalición. Aunque técnicamente alude a las elecciones internas, coloquialmente nombra cualquier guerra de facciones puertas adentro; por extensión, las roscas dentro de un sindicato, club o empresa.
En el Río de la Plata, 'gajo' es el trozo de tallo o rama que se corta de una planta para que enraíce (el esqueje); 'poner un gajo' es plantarlo para que prenda. Es la forma casera y de barrio de propagar entre vecinos: te 'piden un gajo' de la planta linda.