Que a uno le entre de pronto un deseo intenso y caprichoso de comer algo en concreto. Se construye con dativo: 'se me antoja un helado'. En México es especialmente frecuente y de ahí derivan los 'antojitos'.
Fallar momentáneamente el juicio; decir tonterías, confundirse o desvariar. Combina 'coco' (cabeza) con 'patinar' (resbalar). En Argentina se dice 'patinarle el embrague'.
El amigo poco fiable que se echa para atrás a última hora y no honra los planes; 'rajarse' es acobardarse o desistir cuando ya habías dado tu palabra. Mal visto porque toca la confianza del grupo.
Ser muy agudo, sagaz y listo para detectar oportunidades, por la legendaria vista del águila. Elogio a quien capta y aprovecha lo que otros no ven.
Exagerar los propios méritos o logros, presumir o darse demasiada importancia. Matiz crítico hacia quien fanfarronea o adorna de más lo que cuenta.
Persona que practica el 'breadcrumbing': mantiene el interés de otra con mensajes y gestos coquetos pero esporádicos y evasivos, dándole solo 'migajas' de atención sin intención real de comprometerse. También 'migajera'.
Estar a punto de estallar de enojo, como el agua a punto de hervir para preparar chocolate. Dicho mexicano que connota furia contenida lista para desbordarse (a veces también pasión intensa).
Sentir parálisis del sueño: despertar consciente pero sin poder mover el cuerpo, a veces con la sensación de un peso encima. La cultura popular lo atribuye a un 'muerto' que se sube al pecho.
Frase con que se manda a alguien a desconectarse de internet y volver al mundo real, sugiriendo que pasa demasiado tiempo metido en peleas y dramas de redes. Calco del inglés 'touch grass', viral en discusiones de X/Twitter en 2026.
Refrán muy popular en México y América Latina que advierte que quien se descuida o no está atento pierde la oportunidad o sale perjudicado. Premia la viveza y la atención.
Resultar antipático o desagradable a alguien sin una razón concreta; despertar rechazo. Es una versión más fuerte y coloquial de 'caer mal'.
Ser la tercera persona que estorba o sale sobrando cuando una pareja quiere estar a solas; el que acompaña a dos enamorados sintiéndose de más. Equivale a 'aguantar la vela'.
Exhibir o exponer públicamente a alguien que preferiría pasar desapercibido, sacando a la luz sus trapos o conductas, sobre todo en redes. La práctica se llama 'ventaneo' y es prima del chisme.
Pequeña pieza de metal (a menudo de plata) con forma de parte del cuerpo, persona o animal, que se cuelga a un santo o a la Virgen como exvoto para agradecer un favor o milagro recibido. Coloquialmente, 'milagrito' también nombra, con ternura o ironía, un pequeño favor inesperado o golpe de suerte.
Dicho de la ropa, los trastes o las superficies: ennegrecido o amarillento por la suciedad acumulada que ya no sale con un lavado normal. Es palabra de cabecera del gremio para lo que está 'sucio de viejo'. Por extensión, también una persona ajada o de aspecto descuidado.
Devoción popular para pedir novio o pareja a San Antonio de Padua, el 'santo casamentero', a veces poniendo su imagen de cabeza. Por extensión figurada se dice de quien anda muy necesitado de encontrar pareja: 'ya ponle una velita a San Antonio'.
Del verbo amolar, afilar una herramienta en la muela (de ahí 'desgastar'). Coloquialmente, amolar es fastidiar o estropear, y 'estar amolado' es estar en muy mal estado: enfermo, arruinado económicamente o en una situación desgraciada, gastado como la pieza de tanto rozar la piedra.
En su sentido doméstico, restregar y lavar (los platos, el suelo). En gran parte de Hispanoamérica vive sobre todo en su sentido figurado: molestar, fastidiar o perjudicar a alguien ('no friegues', 'me fregaron'). En España, 'fregar' es la palabra normal para lavar los platos o el suelo.
Del 'mandado' (los recados o compras que se encargan). En sentido figurado, 'a mí me hace los mandados' significa que esa persona es muy inferior a uno en algo: ni siquiera me llega, está muy por debajo de mi nivel.
Cumplir la promesa o 'manda' que se le hizo a un santo o a la Virgen a cambio de un favor concedido (un milagro, una curación), normalmente con una peregrinación, ofrenda o penitencia. Figuradamente, cumplir a regañadientes algo prometido o un compromiso pesado: 'ya fui, ya pagué la manda'.
Forma respetuosa y consoladora de referirse a un niño pequeño fallecido, basada en la creencia de que, por su inocencia, sube directo al cielo como ángel. Da nombre al 'velorio del angelito', ritual de duelo en que se evita el llanto para no 'mojar las alas' del pequeño.
Conexión eléctrica clandestina, normalmente de alambre de cobre, que se coloca antes del medidor para robar corriente y no pagar la luz. Por extensión jocosa, cualquier apaño improvisado y un poco tramposo para conseguir algo gratis o saltarse una regla.
Muletilla muy frecuente que se antepone a un plan o deseo futuro para expresar que se realizará si Dios lo permite. Equivale a 'si Dios quiere' u 'ojalá'; revela que los planes humanos quedan supeditados a la voluntad divina (variante 'Dios primero').
Verbo castellanizado de 'isekai' (género en que el protagonista es transportado a otro mundo). En la jerga juvenil/meme significa fantasear con escapar de la realidad y empezar de cero en otra vida: 'ya me quiero isekaiar'. Suele decirse medio en broma ante el agobio cotidiano.